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viernes, 6 de marzo de 2015

Sin ley (Lawless)

Sin ley

Título original: lawless
Año: 2012
País: EE.UU.


Dirección: John Hillcoat
Guión: Nick Cave, basado en una novela de Matt Bondurant
Producción: Michael Benaroya, Megan Ellison, Lucy Fisher & Douglas Wick  
Fotografía: Benoît Delhomme
Música: Nick Cave & Warren Ellis
Montaje: Dylan Tichenor 
Diseño de producción: Chris Kennedy 
Dirección artística: Gershon Ginsburg
Decorados: Maria Nay
Vestuario: Margot Wilson

Reparto: Shia LaBeouf, Tom Hardy, Jason Clarke, Guy Pearce, Jessica Chastain, Mia Wasikowska, Dane DeHaan, Chris McGarry, Tim Tolin, Gary Oldman, Lew Temple, Marcus Hester, Bill Camp, Alex Van, Noah Taylor, Mark Ashworth, Tom Proctor, Bruce McKinnon, Eric Mendenhall, Toni Byrd, Robert T. Smith, Jake Nash, William J. Harrison, Joyce Baxter, Jeff Braun, Malinda Baker, Tom Turbiville, Chad Randall, Terry Keasler, Duncan nicholson, Ron Clinton smith, Anna house, Ricky Muse, Peter Krulewitch…
Una «murder ballad» sobre la Gran Depresión

Crítica completa en 400Films

domingo, 26 de enero de 2014

Memoria de mis putas tristes


Título original: Memoria de mis putas tristes
Año: 2011
País: México, España, Dinamarca & EE.UU.

Dirección: Henning Carlsen
Guión: Jean-Claude Carrière & Henning Carlsen, basado en una novela de Gabriel García Márquez
Producción: Vicente Aldape, Nina Crone, Enrique Fernández, Raquel Guajardo, Norbert Llaràs, Jordi Rediu & Manuel Yebra  
Fotografía: Alejandro Martínez
Música: Jorge Navarrete
Montaje: Anders Refn 
Diseño de producción: Roberto Bonelli 
Dirección artística: Francisco Blanc
Decorados: Joaquín de la Riva & Julieta Álvarez
Vestuario: Gilda Navarro
Reparto: Geraldine Chaplin, Ángela Molina, Emilio Echevarría, Alejandra Barros, Dominika Paleta, Ofelia Medina, Olivia Molina, Marco Treviño, Rodrigo Oviedo, Evangelina Sosa, Arturo Beristáin, Tara Parra, Verónica Terán, Gastón Melo, Alfredo Sevilla, Aída Rosalba Arroyo, Iliana Arroyo Garcés, Edison Ruíz, Juan Rivero, Vania Alesia Medina Rivera, Munir Abud, Juana Rodríguez Delgado, José Santi encalada Cardoso, Pamela Cervera, Luis Cruz, Fidel Román Caro Herrera, Carlos Jesús Nuñez, Jorge Castro, Olga Noemi Herrera Castro… 

tomar conciencia de amar

¿Es posible que un danés pueda dirigir la adaptación de la novela de un colombiano en colaboración de un guionista francés en una película integrada por un reparto español y mexicano? Indiscutiblemente sí. Memora de mis putas tristes no sólo es una encantadora fábula sobre la edad y el tiempo, el sexo y el amor, sino que está contada con cautivador humor e ingenua picardía, con más dosis de sensualidad que de erotismo. Todos estos ingredientes están presentados en un romanticismo ardiente que convierte la película en un sabroso manjar salpicado de deliciosos sabores, que ya fueran celebrados en el festival de Málaga, donde se fue con el premio a la mejor película del jurado joven.

Cómo iba un escandinavo a captar la esencia del realismo mágico, pensé cuando vi La casa de los espíritus (The house of the spirits, 1993), la esterilizada adaptación que Bille August había realizado de la novela homónima de Isabel Allende. Si bien el reparto sí había sido capaces de rendir tributo a los personajes que interpretaban, como también aquí consiguen Emilio Echevarría, Geraldine Chaplin, Alejandra Barros, Evangelina Sosa y Ángela Molina, no lo conseguía el cineasta sueco, que incluso se había atrevido a escribir él solito el guión de la película. Casi veinte años después, otro escandinavo se atreve ahora con la adaptación de una novela de Gabriel García Márquez

El sexo es el consuelo que tiene uno cuando no le alcanza el amor

Si ya un danés tiene una percepción mucho más extravagante del mundo que un sueco, Henning Carlsen ni siquiera se ha atrevido a abordar en solitario la adaptación de la novela, sino que ha contado con la colaboración de Jean-Claude Carrière. Mucho más cercano al sentimiento latinoamericano, al ser él mismo francés y por extensión latino, así como con la cultura hispana, gracias a su larga y estrecha colaboración con Luis Buñuel, el más ilustre de los guionistas europeos ya se había involucrado anteriormente en otras adaptaciones románticas, como El amor de Swann (Un amour de Swann, 1984, Volker Schlöndorff), La insoportable levedad del ser (The unbearable lightness of being, 1988, Philip Kaufman), Valmont (1989, Milos Forman) o Cyrano de Bergerac (1990, Jean-Paul Rappenau).

Aficionado a La lozana andaluza (1528) y a pagar, desde que fuera desvirgado por una puta negra cuando tenía poco más de 9 años, el Sabio, un reputado y querido periodista, ha hecho del lupanar su auténtico refugio sentimental. Ahora que cumple 90 años, solicita una noche con una menor virgen, que despertará en él sentimientos que nunca había sospechado, a la vez que repasa su trayectoria amorosa. Si el tono poético resalta el realismo sentimental y las verdades del amor, los saltos temporales contribuyen a incrementar la ilusión mágica. La cálida fotografía de Alejandro Martínez aporta el ingrediente sensual, mientras que las melancólicas melodías de Jorge Navarrete, salpicadas con algún bolero y las inmortales piezas de Chopin, incrementan la dimensión romántica del relato.

Publicado originalmente en 400Films


Nymphomaniac: Volumen 1


Título original: Nymphomaniac Vol.1
Año: 2013
País: Dinamarca, Alemania, Francia, Bélgica & Reino Unido

Dirección: Lars von Trier
Guión: Lars von Trier
Producción: Louise Vesth  
Fotografía: Manuel Alberto Claro
Montaje: Morten Højbjerg & Molly Marlene Stensgaard 
Diseño de producción: Simone Grau 
Dirección artística: Alexander Scherer
Decorados: Thorsten Sabel
Vestuario: Manon Rasmussen
Reparto: Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård, Stacy Martin, Shia LaBeouf, Christian Slater, Jamie Bell, Uma Thurman, Willem Dafoe, Mia Goth, Sophie Kennedy Clark, Connie Nielsen, Michael Pas, Jean-Marc Barr, Udo Kier, Jens Albinus, Kate Ashfield, Jonas Baeck, Nicolas Bro, Tania Carlin, Jesper Christensen, Thomas eickhoff, Felicity Gilbert, Caroline Goodall, Christoph Jöde, Viktoria Kahlen, Sami Loris, Clayton Nemrow, James Northcote, Ivan Pecnik, saskia Reeves, Shanti Roney, Jonathan Sawdon, Christoph Schenchinger, Omar Shargawi, Lawrence Sheldon, Hugo Speer, Tomas Spencer, Tabea Tarbiat, Markus Tomczyk, Christine Urspruch, Lien Van de Kelder, Severin von Hoensbroech… 

¿los albores de una nueva religión?

Ni quiero ni pretendo hacer una crítica del primer volumen de Nymphomaniac. Más que nada porque la estaría haciendo sobre media obra, sobre la mitad de la película. Una cosa es que estuviera concebida formalmente en dos partes, otra es que fuera un todo y hayan decidido estrenarla de esta manera. En cualquier caso, Lars Von Trier ha tenido la capacidad de suspender el fascinante relato de Jo en su punto más álgido. Y estoy convencido de que sólo hasta que podamos completar el Volumen 2 podremos hacer un juicio de valor mucho más preciso y certero de lo que nos quiere contar. 

Lo que sí puedo y quiero adelantar son las buenísimas impresiones de lo visto hasta el momento. Quizás la única decepción haya sido que en lugar de estrenar la versión hardcore, como se había especulado, hemos tenido acceso a la softcore, por lo que sus dos horas de duración se me hicieron realmente cortas. No sólo me habría tragado las cuatro horas completas, sino las cinco horas y media que se prevé dure la definitiva y que será estrenada en el festival de Berlín. Aunque me quedara con ganas de más, no me sentí en absoluto defraudado, como seguro sí lo estarán aquellos que fueran al cine esperando esa película porno que les habían vendido. 

Por no ser, Nymphomaniac ni siquiera es erótica ni mínimamente sensual. No digo que no haya momentos morbosos, pero cuerpos y actos sexuales están capturados como el que fotografía un mueble, una pareja de animales o un paisaje salvaje. Los personajes de Nmphomaniac parecen más obetos, seres atrapados en un laberinto emocional, que apenas se aprecia en este primer volumen, pero que se intuye intenso y doloroso. Cierto es que se dan algunas claves sobre la relación de Jo con su padre, con su madre o con su amiga de la infancia pero, como he dicho, prefiero no adelantarme. Lo que, desde luego, celebro (y no me cabía duda alguna) es que Lars von Trier haya hecho una lectura responsable de la ninfomanía, alejándose por completo del sensacionalismo que (seguro) es lo que debe haber atraído a muchos por su campaña de promoción.

Lo que puedo resaltar sin haber visto el segundo volumen son las prodigiosas interpretaciones de todos y cada uno de los integrantes del reparto. Todas ellas tan frescas como intensas, espontáneas y llenas de energía. En ocasiones parece que incluso estaban improvisando, reaccionando a las emociones de sus compañeros de una manera espotánea. Si Stellan Skarsgård y Charlotte Gainsbourg están a la altura habitual, sorprende comprobar que tanto Shia LaBeaouf como Christian Slater eran capaces de mucho más de lo que nos habían mostrado hasta ahora en sus respectivas trayectorias por el cine comercial. Sobre todos ellos planea la breve, pero soberbia, intervención de Uma Turman, así como la rica y turbadora aportación de la prodigiosa Stacy Martin, con una mirada profunda y superficial simultáneamente y con la capacidad corporal de convertir el gesto más ingenuo en la más turbadora de las insinuaciones. De rodillas y a sus pies quedo.

Pero lo que más me ha fascinado ha sido la habilidad de Lars Von Trier para aludir en una misma película a conceptos tan dispares como el arte de la pesca, Rammstein, los números de Fibonacci, Edgar Allan Poe, la sección aurea, la cronofotografía, la música polifónica y un complejo de Elektra; todo ello de manera clara, precisa y contundente. En sus dos obras previas, Anticristo (Antichrist, 2009) y Melancholia (2011), el director de Cinco condiciones —aludida indirectamente en la mnemotécnia de Joe para recordar a Jérôme—, ya había abandonado al completo los postulados del cine dogma que, en realidad, nunca respetó. Pero en el caso de Nymphomaniac, da la impresión de que rompe por completo y definitivamente con sus dos etapas anteriores. Si en la primera, que culminaba con Europa (1991), toda la importancia recaía en la forma, en la segunda, cuyo máximo exponente podría ser Dogville (2003), sería el fondo lo único que importaba, consiguiendo en todos los casos el mismo resultado: una implacable turbación en el espectador. Lo que nos ofrece en Nymphomaniac (o al menos hasta lo aquí visto) es un equilibrio prodigioso entre el relato que cuenta y la forma en la que nos lo presenta. 

¿Estaremos hablando de la obra maestra de Lars Von Trier? Sólo hasta que vea el Volumen 2 podré afirmarlo con rotundidad. Por el momento, teniendo en cuenta la penitencia que nos ha hecho pasar después de sus trilogía de las santas, seguida después por alguna que otra bruja, inmerso actualmente en su trilogía de la depresión, en lo que ha sido un auténtico calvario cinematográfico para el espectador, lo que desde luego parece es que el cineasta danés va camino de trascender la cinefília para erigirse en el profeta de un nueva religión. En estos momentos me debato entre profesar la religión de Lars von Trier o sumergirme en la meditación de la mano de David Lynch. Seguro estoy de que el final es el mismo a través de ambos caminos. ¡¡¡Mea vulva, mea maxima vulva!!!

Publicado originalmente en 400Films

sábado, 11 de enero de 2014

Todos queremos lo mejor para ella


Título original: Tots volem el millor per a ella
Año: 2013
País: España

Dirección: Mar Coll
Guión: Mar Coll & Valentina Viso
Producción: Sergi Casamitjana, Lita Roig, Aintza Serra & Nico Villarejo Farkas  
Fotografía: Neus Ollé-Soronellas
Música: Maik Maier
Montaje: Aina Calleja 
Diseño de producción: Xènia Besora 
Vestuario: Angélica Muñoz
Reparto: Nara Novas, Valeria Bertuccelli, Jordi Rico, Clara Segura, Pau Durà, Àgata Roca, Mireia Piferrer, james Phillips, Anna Carné, Max Megías, Jordi Costa, Manuela Nieto, Cristina Gàmiz… 

la sociedad española necesita lo mismo

La sociedad española está deprimida. Sólo hace falta echar un vistazo a la televisión, escuchar la radio o abrir un periódico para saber los motivos, por no decir que basta con salir a la calle. Para enfrentarnos a un informativo hace falta tener realmente mucho interés en la línea descendente (o la mentira) que marca el camino de nuestra sociedad en la actualidad. Si hace poco profundizábamos en La herida, cuando Fernando Franco aclaraba que había hecho su película pensando en una persona enferma, que no en la sociedad, aunque era evidente que se podía hacer una lectura social, en esta misma línea podemos ubicar Todos queremos lo mejor para ella, segundo largometraje de Mar Coll, que igualmente puede hacer referencia tanto a su protagonista, deprimida por un accidente que le ha dejado secuelas físicas y psicológicas, como a nuestra sociedad, que sigue inmersa en el trauma de la recesión económica para la que no encontramos salida (al menos los ciudadanos de a pie).

Podría hacer muchas comparaciones entre lo que hace el gobierno para sanar su sociedad y lo que la familia de Geni trata de hacer para que ella se sienta mejor. Pero lo que ni los primeros ni los segundos son capaces de asimilar es que, muchas veces, la gente cambia después de vivir una experiencia traumática y querer lo mejor para alguien, no necesariamente es darle lo que uno cree que necesita. 

Escrito de nuevo en colaboración con Valentina Viso, Mar Coll articula un guión muy sólido en torno a la figura de su protagonista. Si por un lado permite que sean los personajes quienes se expliquen a través de sus actos, en lugar de sus palabras, lo que ya de por sí hace muy estimulante el relato, también tiene la capacidad de colocar la cámara en el lugar más invisible para que el conflicto avance y se resuelva de la manera más natural. Este tono realista se ve reforzado por la verosimilitud lingüística, en la que el catalán y el español fluyen de una manera natural, no necesariamente dependiendo del origen de los actores, sino de cada una de las situaciones. Es una pena que acaben doblando la película, porque se perderán muchos matices.

Aunque Nora Navas se haya prodigado bien poco desde Pa negre (2010, Agustí Villaronga), está claro que no ha perdido la mínima capacidad para comunicar. Su interpretación es tremendamente orgánica y poderosa, mostrando a la perfección no sólo las contradicciones de su personaje, sino dejando emanar sus emociones de tal manera que no hacen falta explicaciones ni justificaciones para su comportamiento. Junto a ella encaja a la perfección la más breve aportación de la actriz argentina Valeria Bertuccelli, contrapunto perfecto para entender el personaje de Geli, pero sin quitarle un ápice de protagonismo, y encajando a la perfección en una producción catalana.

Es de agradecer que aunque la película tenga un tono lánguido y sombrío, acorde con el estado de ánimo de la protagonista (y la sociedad), en el fondo no deja de transmitir un mensaje optimista. No tanto por la resolución de la película, abierta para que sea el espectador quien decida el camino de Geli, sino por sus ganas de encontrarse a sí misma y luchar por aquello que verdaderamente necesita, por ser ella misma, no la imagen que los demás tenían sobre ella. Es casi el mismo punto en el que se encuentra la sociedad española actualmente que, espero, también sepa (y pueda) luchar por lo que es mejor para sí misma.

Publicado originalmente en 400Films

12 años de esclavitud


Título original: 12 years a slave
Año: 2013
País: Reino Unido & Estados Unidos

Dirección: Steve McQueen
Guión: John Ridley, basado en una novela de Solomon Northup
Producción: Dede Gardner, Anthony Katagas, Jeremy Kleiner, Steve McQueen, Arnon Milchan, Brad Pitt & Bill Pohlad  
Fotografía: Sean Bobbitt
Música: Hans Zimmer
Montaje: Joe Walker 
Diseño de producción: Adam Stockhausen 
Dirección artística: David Stein
Decorados: Alice Baker
Vestuario: Patricia Norris
Reparto: Chiwetel Ejiofor, Dwight Henry, Dickie Gravois, Bryan Batt, Ashley Dyke, Kelsey Scott, Quvenzhané Wallis, Cameron Zeigler, Tony Bentley, Scoot MnCairy, Taran Killam, Christpher Berry, Bill Camp, Mister Mackey Jr, Chirs Chalk, Craig Tate, Adepero Oduye, Storm Reid, Tom Proctor, Marc Macaulay, Vivian Fleming-Alvarez, Michael K. Williams, Douglas M. Griffin, John McConnell, Marcus Lyle Brown, Richard Holden, Rob Steinberg, Paul Giamatti, Anwan Glover, Benedict Cumberbatch, James C. Victor, Liza J. Bennett, Nicole Collins, J.D. Evermore, Paul Dano, Michael Fassbender, Sarah Paulson, Lupita Nyong'o, Andy Dylan, Deneen Tyler, Mustafa Harris, Gregory Bright, Austin Purnell, Thomas Francis Murphy, Andre De'Sean Shanks, Kelvin Harrison, Scott Michael Jefferson, Alfre Woodard, Isaiah Jackson, Garret Dillahunt, Topsy Chapman, Devin Maurice Evans, Brad Pitt, Jay Huguley, Devyn A. Tyler, Willo Jean-Baptiste… 

un episodio más de la infame historia humana

En el cine, como en cualquier otra forma de expresión artística, se repiten ciertos ciclos a través de los que se renuevan temas y géneros. Da la impresión de que, después de Criadas y señoras (The help, 2011, Tate Taylor) y Django desencadenado (Django unchained, 2012, Quentin Tarantino) —dos obras sobre racismo y esclavitud en diferentes épocas realizadas por cineastas caucásicos—, algunos cineastas de color (que no afroamericanos porque no es exacamente el caso) han decidido dar la réplica con El mayordomo (The butler, 2013, Lee Daniels) y 12 años de esclavitud (12 years a slave, 2013, Steve McQueen) —dos obras sobre racismo y esclavitud que se corresponden con las anteriores en tema y época— en lo que sería una mirada en primera persona, menos afectada, y desde luego mucho más profunda, de la que nos transmitiera en su momento Spike Lee

Mientras Daniels nos ofrecía una obra un tanto almibarada, pero que planteba puntos de vista interesantes, McQueen deja de lado cualquier tipo de artificio para mostrarnos un relato tan estremecedor como contemporáneo. Esa indeleble frontera entre libertad y esclavitud que muestra en su película, no es mucho más robusta que la que pueden quedar abocados hoy en día muchos ciudadanos y ciudadanas que, escapando de los infiernos sociales y económicos de sus países, terminan atrapados en distintas redes de tráfico de personascunado sólo tratan de alcanzar una forma de vida mejor.

En consonancia con las películas anteriores del director británico, 12 años de esclavitud está inundada de una sobrecogedora belleza visual, que contrasta con el dolor seco y áspero de un relato que nos destroza emocionalmente. Haciendo de la sobriedad narrativa su principal seña de identidad, estamos ante un relato que está planteado como un drama, pero articulado como si se tratara de una auténtica historia de terror. 

Alejado de la visión melodramática de otros cineastas —como podría ser Steven Spielberg, que siempre ha estado muy solidarizado con la causa negra— que tienden a recurrir a un sensacionalismo básico y primario, casi tan primitivo como los estadounidneses de la época, mostrando sólo el sufrimiento físico, McQueen coloca su cámara en el ángulo más doloroso para el espectador, alejado de latigazos y torturas, para transmitirnos el dolor psicológico que consume realmente a su protagonista. Aunque hayamos visto otras películas que muestran sucesos similares, pocas habían conseguido realmente transmitir la pasmosa brutalidad de otro, de uno más, de los infames episodios de la historia universal —como diría Jorge Luis Borges—, y de la estadounidense en particular.

Es difícil destacar a uno de los miembros del reparto por encima de los demás, porque si Chiwetel Ejiofor sostiene con extraordinaria fuerza la columna vertebral de la película, ayudado en gran medida por Lupita Nyong'o, las aportaciones más o menos esporádicas de Michael Fassbender, Sarah Paulson, Paul Dano, Benedict Cumberbatch y Paul Giamatti, consiguen revolver las entrañas de cualquiera. Uno de los grandes aciertos de todos estos personajes es que no se trata de aproximaciones contemporáneas, como la gran mayoría de películas que han tratado el tema, sino que verdaderamente nos sitúa en el lado más oscuro de una sociedad despreciable y decadente, que cuanto más torturaba a los afroamericanos, más se degradaba a sí misma.

Publicado originalmente en 400Films

domingo, 8 de diciembre de 2013

La gran belleza


Título original: La grande bellezza
Año: 2013
País: Italia & Francia

Dirección: Paolo sorrentino
Guión: Paolo Sorrentino & Umberto Contrarello, basado en una idea original de Paolo Sorrentino, adoptada de una la película de Federico Fellini
Producción: Francesca Cima & Nicola Giuliano  
Fotografía: Luca Bigazzi
Música: Lele Martichelli
Montaje: Cristiano Travaglioli 
Diseño de producción: Stefania Cella 
Dirección artística: Ludovia Ferrario
Vestuario: Daniela Ciancio
Reparto: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Carlo Buccirosso, Iaia Forte, Pamela Villoresi, Galatea Ranzi, Franco Graziosi, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio, Sonia Gessner, Anna Della Rosa, Luca Marinelli, Ivan Franek, Vernon Dobtcheff, Darioa Cantarelli, Pasquale Petrolo, Luciano Virgilio, Aldo Ralli, Giusi Merli, Giovanna Vignola, Anita Kravos, Ludovico Caldera, Maria Laura Rondanini, Francesca Golia, Massimo De Francovich, Roberto Herlitzka, Isabella Ferrari, Fanny Ardant, Antonello Venditti, Flaminia Bonciani… 

tortura con zafios aires intelectualices

Hay una secuencia que ilustra perfectamente mi experiencia viendo La gran belleza. Es aquella en la que Jep Gambardella (Toni Servillo), su protagonista, asiste a una performance al aire libre, a los pies de un acueducto. El público que asiste se muestra impasible cuando la artista que la realiza se coloca una venda en los ojos y arremete dándose cabezazos contra la fría piedra. Esa y no otra es la sensación que experimentó este espectador ante tan desagradable espectáculo —la película, que no la performance. La gran belleza es una obra rabiosamente violenta, no porque lo sea, sino por las sensaciones que despierta en el espectador.

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Bienvenidos al fin del mundo


Título original: The World's End
Año: 2013
País: Reino Unido

Dirección: Edgar Wright
Guión: Simon Pegg & Edgar wright
Producción: Tim Bevan, Eric Chasin & Nira Park  
Fotografía: Bill Pope
Música: Steven Price
Montaje: Paul Machliss 
Diseño de producción: Marcus Rowland 
Dirección artística: Peter Dorme & Nick Gottschalk
Decorados: Sara Wan
Vestuario: Guy Speranza
Reparto: Thomas Law, Zachary Bailess, Jasper Levine, James Tarpey, Luke Bromley, Sophie Evans, Samantha White, Rose Reynolds, Richrad Hadfield, Flora Slorach, Francesca Reidie, Charlotte Reidie, Pierce Brosnan, David Bradley, Michael Smiley, Simon Pegg, Alex Austin, Jonathan Aris, Nick Frost, Martin Freeman, Paddy Considine, Angie Wallis, Eddie Marsan, Paul Bentall, Richard Graham, Alice Lowe, Rafa Spall, Leo Thompson, Steve Oram, Julia Deakin, Greg Townley, Sebastian Zaniesienko, Luke Scott, Tyler Dobbs, Samuel Mak, Teddy Kempner, Mark Kempner, Rosamund Pike, Nick Holder, Darren Boyd, Paul Kennington, Michael Sarne, Reece Shearsmith, Nicholas Burns, Mark Heap, Kelly Franklin, James Granstrom, Gabe Cronnelly, Patricia Franklin, Bill Nighy, Mark Donovan, Ricky Champ, Ken Bones… 

quién dijo que el cine de autor estaba reñido con el humor y la fantasía

Estoy convencido de que muy pocos fueron capaces de predecir, a mediados de los años noventa, cuando Edgar Wright estrenaba su ópera prima, A fistful of fingers (1995), que estaban ante una rara avis de autor que sería capaz de hacer gloriosas ensaladas de body movies, salpicadas con toques de cine fantástico y de terror, sazonadas con prodigiosas dosis de sentido del humor. Lejos del cutre cine paródico de series como Scary Movie y similares, la clave del cineasta británico es que no se ríe del cine objeto que parodia, sino que le rinde tributo. Para ello no busca situaciones ridículas, sino que ubica a sus personajes dentro de una credibilidad fantástica, a la que se enfrentan como si verdaderamente le fuera en ello la vida.

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Una familia de Tokio


Título original: Tôkyô kazoku
Año: 2013
País: Japón

Dirección: Yôji Yamada
Guión: Yôji Yamada & Emiko Hiramatsu, basado en un guión de Yasujirô Ozu & Kôgo Noda
Producción: Kazutaka Akimoto, Hiroshi Fukazawa & Takashi Yajima  
Música: Joe Hisaishi
Montaje: Iwao Ishii 
Dirección artística: Mitsuo Dehawa
Decorados: Yukio Yuzawa
Vestuario: Kazuo Matsuda
Reparto: Isao Hasizume, Kazuko Yoshiyuki, Masahiko Nishimura, Yui Natsukawa, Tomoko Nakajima, Shozo Nayashiya, Satoshi Tsumabuki, Yû Aoi, Nenji Kobayashi, Jun Fubuki, Ryûichirô Shibata, Ayumu Maruyama, Chika Arakawa, Mai Nishida, Taiki Matsuno, Sôtarô Tanaka, Maki Isonishi, Kôen Kondô, Mitsuru Kato, Masayasu Kitayama, Mie Suzuki, Kozue Maki, Shinji Kodama, Yasuko Yamabuki, Yukimasa Natori, Tanomu Matsumoto, Kazuko Kudô, Aya Yokomori, Toshiya Tajima, Bon Ishikawa, Masashi Yamashita, Takayuki Ishino, Saeko Ozaki, Kyôsuke Hirono, Kaeko Göma, Yûko Hara, Masataka Kinoshita, Ken Hirano, shunichi Obinata, Natsumi Hatayama, Yûko Kurihara… 

igual que una familia de valladolid

Muchos somos los que nos rasgamos las vestiduras cuando surge algún cineasta que pretende hacer un remake de una obra que causó sensación en tiempos pretéritos. La mayoría de las veces estos productos se justifican con la excusa de que la ausencia de censura actual permite profundizar en algunos temas antes prohibidos o que los efectos especiales permiten llegar hasta donde antaño no se podía. Pero ¿qué pasa cuando te enfrentas ante una nueva versión de Cuentos de Tokio (Tôkyô monogatari, 1953) de Yasujirô Ozu? Que la intención de Yôji Yamada con Una familia de Tokio (Tôkyô kazoku, 2013), no parece ser tanto la de volver a contar la misma historia, como la  de demostrar que sesenta años después sigue siendo exactamente igual de emotiva...

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domingo, 17 de noviembre de 2013

Sólo Dios perdona


Título original: Only God forgives
Año: 2013
País: Francia, Dinamarca, Tailandia, Suecia y Estados Unidos

Dirección: Nicolas Winding Refn
Guión: Nicolas Winding Refn
Producción: Lene Børglum, Sidonie Dumas & Vincent Maraval  
Fotografía: Larry Smith
Música: Cliff Martinez
Montaje: Matthew Newman 
Diseño de producción: Beth Mickle 
Dirección artística: Russell Barnes & Witoon 'Boom' Suanyai
Vestuario: Wasitchaya 'Nampeung' Mochanakul
Reparto: Ryan Gosling, Kristin Scott THomas, Vithaya Pansringarm, Gordon Brown, Yayaying Rhatha Phongam, Tom Burke, Shajak Boonthanakit, Pitchawat Petchayahon, Charlie Ruedpokanon, Kowit Wattanakul, Wannisa Peungpa, Narucha Chaimareung, Danai Thiengdham, Wittchuta Watjanarat, Nophand Boonyai, Teerawat Mulvilai, Aratchaporn Sataed, Dujdao Vadhanapakorn, Matthew Ryder, Oak Keerati, Sasapin Siriwanji, Nuntiya Thongnoo, Byron Gibson, Saicheer Wongwirot, Alisa Wongvisut, Byron Bishop… 

ya le pedirán cuentas el día del juicio final

¿Es posible que la mayoría de la crítica especializada en Sitges quedara rendida ante Sólo Dios perdona (Only God forgives)? Así me lo comentaba mi jefa de comunicación y prensa cuando las redes sociales se rendían ante los pies de Nicolas Winding Refn. Si quizás me pareció excesivo darle el premio a la mejor dirección en Cannes por Drive, lo cierto es que su intento de hacer una película desde el punto de vista de David Lynch le quedó realmente bonita, aunque carente de la profundidad de películas como Corazón salvaje (1990, Wild at heart), que había sido Palma de Oro antes en Cannes. Da la impresión de que ahora, más que rendir homenaje a Apichatpong Weerasethakul, pretendiera hacer una densa obra en la más pura línea de Robert Bresson. Y lo siento mucho, pero fracasa rotundamente a los ojos de un servidor.

De entrada, la mirada de Ryan Gosling no me transmite absolutamente nada, aunque tampoco lo hacía en Drive. Si allí estaba secundado por una espléndida Carey Mulligan, aquí la que se lleva absolutamente toda la atención es la prodigiosa Kristin Scott Thomas, que sí comunica, aunque no tenga muchas cosas que decir. Only God forgives es una obra todavía mucho más artificial que Drive, que al fin y al cabo no era más que un lujoso anuncio de coches presentados como si fueran perfumes, aunque la disfruté bastante debido a su intensidad emocional. Si ésta se beneficiaba del entorno hollywoodiense para justificar su artificialidad, el exceso de fatal dramatismo en unas situaciones demasiado exageradas e incoherentes y las irrupciones gratuitas y desorbitadas de violencia, no quedan justificadas aquí, ni aunque estemos en Thailandia...

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sábado, 16 de noviembre de 2013

Stockhom


Título original: Stockholm
Año: 2013
País: España

Dirección: Rodrigo Sorogoyen, Borja Soler & Eduardo Villanueva
Guión: Isabel Peña & Rodrigo Sorogoyen
Producción: Alberto del Campo, Borja Soler, Rodrigo Sorogoyen & Eduardo Villanueva  
Fotografía: Alejandro de Pablo
Montaje: Alberto del Campo 
Reparto: Aura Garrido, Javier Pereira

sonatina para piano y violín en dos (intensos) movimientos

Todos se quejan. Los políticos del cine español por su dudosa calidad, mientras que el colectivo cinematográfico lo hace por las trabas que ponen aquellos para que el público compre una entrada. Mientras tanto, un cineasta como Rodrigo Sorogoyen saca adelante su proyecto utilizando como reclamo el nombre de la capital de Suecia, pero en su idioma original. Y eso lo más sueco que verás en la película –aparte de los muebles de Ikea—, aunque no por ello deja de ser una propuesta rabiosamente universal. La acción que se desarrolla en Stokholm podría tener lugar tanto en Madrid como en Estocolmo o en Málaga, donde se alzaba con 3 premios en su festival de cine español, correspondientes a la dirección, el guión y la interpretación de Aura Garrido, además de otros galardones. 

Está claro que Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen han sacado un gran partido a sus colaboraciones televisivas en series como Impares, La pecera de Eva o Frágiles. Su relato es una especie de sonatina para él y para ella en dos movimientos. Dividida en dos claras partes, es él quien lleva la voz cantante en el primer movimiento, mientras que ella lo hace en el segundo. Sonatina en lugar de sonata porque, aunque el fondo del relato sea intenso y profundo, la presentación es sencilla, sin plantear grandes pretensiones a simple vista, aunque finalmente las tenga...

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PD.: estaría bien profundizar en los motivos por los que en iMDB acreditan a 3 cineastas como directores, que sin duda responde a que en los títulos de crédito de la película se incluya a un realizador (profesional exclusivamente televisivo que escoge los planos) y a un responsable de la dirección de actores, que corresponderían a Borja Soler y a Eduardo Villanueva, lo que nos permitiría un debate sobre las responsabilidades de Rodrigo Sorogoyen en la película.