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sábado, 11 de enero de 2014

Gravity


Título original: Gravity
Año: 2013
País: Estados Unidos & Reino Unidos

Dirección: Alfonso Cuarón
Guión: Alfonso Cuarón & Jonás Cuarón
Producción: Alfonso Cuarón & David Heyman  
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Música: Steven Price
Montaje: Alfonso Cuarón & Mark Sanger 
Diseño de producción: Andy Nicholson 
Dirección artística: Mark Scruton
Decorados: Rosie Goodwin
Vestuario: Jany Termine
Reparto: Sandra Bullock, George Clooney, Ed Harris, Orto Ignatiussen, Paul Sharma, Amy Warren, Basher Savage… 

perder el norte buscando el camino

Resulta difícil trazar una ruta de la trayectoria profesional de Alfonso Cuarón. En todo caso podríamos trazar dos. Una es la que le lleva por esas prescindibles adaptaciones literarias anglosajonas —La princesita (A little princess, 1995), Grandes esperanzas (Great expectations, 1998) o Harry Potter y el prisionero de Azkaban (Harry Potter and the prisioner of Azkaban, 2004)—, que sin duda le han proporcionado una gran proyección internacional, aunque podrían haber firmado cualquier otro cineasta del montón; y otra, más discreta y sobre todo personal —Sólo con tu pareja (1991), Y tu mamá también (2001)—, que elabora habitualmente junto a su hermano, Jonás Cuarón, y que le identifica con un cine de autor más accesible para el gran público, por decirlo de alguna manera. Si con Hijos de los hombres (Children of men, 2006) conseguía tender un puente entre ambas rutas, Gravity (2013), pretende confirmarlo, pero igual que se rompe el cable que une a los dosprotagonsitas de su película, tampoco estoy seguro de que Cuarón haya conseguido del todo su objetivo.

De entrada, no cabe duda alguna acerca de la extraordinaria labor de Cuarón en lo que a planificación y aproximación visual se refiere. No tanto por la belleza de sus imágenes, sino por su precisión a la hora de transmitir exactamente la sensación de estar flotando a la deriva en el espacio. En ese primer plano secuencia de Gravity, no sólo consigue captar la atención del espectador, sino transmitir tanto la gratificante sensación que experimenta Matt Kowalski (George Clooney) en su deambular alrededor de la nave, como el terror y la angustia que siente Ryan Stone (Sandra Bullock) inmediatamente después del accidente que les pone en peligro. La verosimilitud de las diferentes situaciones por las que irán pasando los personajes, y un uso justo y preciso de elementos como la fotografía, el montaje y la banda sonora, contribuyen a dotar de credibilidad a un relato simple y sencillo. 

¿He dicho relato? Bueno, me refería más bien a que, Alfonso Cuarón logra casi la misma verosimilitud que Stanley Kubrick consiguiera con 2001: una odisea en el espacio (2001: a space odyssey, 1968), salvo que si el cineasta estadounidense pretendía contar algo, además de hacernos sentir que estábamos en el espacio, el mexicano no pretende contar nada más que lo que se plantea a primera vista. Quizás las primeras reflexiones de los personajes, unidas a la apabullante fotografía de Emmanuel Lubezki, hicieron pensar a algunos que Gravity iba a ser algo más que una versión de Lo imposible (The imposible, 2012, J.A. Bayona) en el espacio, pero lo cierto es que igual que las opciones se van acotando para la pareja protagonista, se van diluyendo las perspectivas existenciales que se platean inicialmente.

Es cierto que la película se puede disfrutar como una experiencia angustiante, pero un servidor no tiene muy claro lo que realmente querían contar los hermanos Cuarón. ¿Tal vez se trata de un título ecológico que advierte sobre la necesidad de reciclar, incluso a escala espacial? Podría ser, pero me parece algo desproporcionado. Es cierto que podemos encontrar apuntes filosóficos acerca de la muerte, nuestra insignificancia ante el universo, y, sobre todo, la capacidad de supervivencia del ser humano, pero es como si les hubiera dado miedo profundizar demasiado, asustar a un público que buscaba la evasión a toda costa. Lo lamento mucho, pero si bien el esfuerzo de Sandra Bullock es realmente notable, igual que le sucede a Ryan, tengo pocas cosas a las que agarrarme y siento que voy a la deriva en un periplo intenso y muy gratificante sensorialmente hablando, pero que carece de verdadera emoción y que, en definitiva, no trata de contar nada realmente. Lo cual está bien, sobe todo porque ni llega a molestarme el 3D, pero más para una atracción de feria, en lo que a sensación se refiere, o a una noticia del telediario, en lo que de emoción se trata.

Publicado originalmente en 400Films

La gran revancha


Título original: Grudge match
Año: 2013
País: EE.UU.

Dirección: Peter Segal
Guión: Tim Kelleher & Rodney Rothman, basado en una idea original de Tim Kelleher
Producción: Michael Ewing, Bill Gerber, Mark steven Johnson, Ravi D. Mehta & Peter Segal  
Fotografía: Dean Semler
Música: Trevor Rabin
Montaje: William Kerr 
Diseño de producción: Wynn Thomas 
Decorados: Matt Callahan
Vestuario: Mary E. Vogt
Reparto: Jim Lampley, Sylvester Stallone, Robert De Niro, Rich Little, Ireland Baldwin, Anthony Bean, Mason Mackie, Kevin Hart, Barry Primus, Oscar Gale, Frederick Douglas Plunkett Jr., BJ Guyer, Jen Kober, Anthony Anderson, Carrie Lazar, Don Lake, Han Soto, Kurt Krause, Steve Levy, John Buccigross, Alan Arkin, Kenneth Kynt Bryan, Greg Sproles, Matthew Rimmer, Kirk W. Johnson, Yohance Myles, Larry Morgan, Jai Stefan, Frank Pesce, Kim Basinger, Todd Truley, Paul Ben.Victor, Robert Larriviere, Jon Bernthal, Joey Diaz, LL Cool J, Greg Pitt, Courtney Brennan, Mykel Shannon Jenkins, Rowan Joseph Macsen Lintz, Dane Rhodes, Mike Goldberg, Camden Gray, Kate Reinders, Griff Furst, Sam Hoger, Chael Sonnen, Judd Lormand, Camila Le Sage, Bonnie Hellman, Wyatt Harris, Larry Merchant, Roy Jones Jr., Robert Sale, James Joseph, Michael Buffer, Pat Russell Mike Tyson, Evander Holyfield… 

cuando la cirugía sola no basta

Contar con tres pesos pesados de la interpretación estadounidense como Robert De Niro, Kim Basinger y Alan Arkin te ofrece muchas posibilidades. Pero unir a este trío la presencia de Sylvester Stallone deja claro que la única posibilidad de disfrutar de La gran revancha es la de instalarte en la parodia. La misma que se intuía en el momento de que algún ejecutivo de Hollywood daba luz a un proyecto concebido como producto rentable para unir en una misma película al actor septuagenario que había interpretado a Jake La Motta en Toro salvaje (Ranging bull, 1980, Martin Scorsese) y al ex actor porno —nunca se ve una erección suya en El potro italiano (The party at Kitty and Stud's, 1970, Morton Lewis)— casi septuagenario que había interpretado a Rocky Balboa en Rocky (1976, John G. Avidsen). 

El propio cartel de la película, con sus caras superpuestas a unos cuerpos fantásticos y lejos de los de ambos, ya adelanta el sarcasmo que invade el producto. Perplejo me quedo ante el despropósito de los efectos visuales con los que han modificado la evolución de los personajes cuando les vemos en sus tiempos mozos, que refuerza el carácter irónico de la propuesta. Y no quepo en mi de gozo al comprobar que los guionistas Tim Kelleher y Rodney Rothman, también deben haber captado el fondo marica de Los mercenarios (The expectables, 2010, Sylvester Stallone) y su secuela, abrumando al personaje de Sly con bromas anales.

Y habría sido muy divertido si se lo hubieran tomado todo de manera tan jocosa, pero no lo han hecho. Las cuatro alusiones a las anteriores películas de púgiles de la pareja no contribuyen más que a calmar las expectativas de los fanáticos más entusiastas. Y ponerles uno al lado de otro no sirve más que para comprobar lo mal que ha envejecido Stallone (y que debería demandar a su cirujano) y lo bien que lo ha hecho De Niro, así como la innegable superioridad artística de este último y su mucho mayor sentido del humor. Cierto es que, excepcionalmente, ver esta película doblada contribuye a mejorar la interpretación de Sylvester Stallone.

Todo esto no quiere decir que La gran revancha no sea una película entretenida. Al contrario, aunque el guión sea sencillo y previsible, también es efectivo y considerablemente ameno. La capacidad del reparto principal, muy bien apoyado en las aportaciones de Jon Bernthal y Kevin Hart, consiguen engancharte en una película que poco tiene que aportar al cine de boxeo, pero que te resultará más reconfortante que la enésima secuela de Rocky o Rambo, así como cualquier otra de las películas dirigidas por Peter Segal, cuya filmografía prefiero no mencionar (ni recordar).

domingo, 8 de diciembre de 2013

Carrie


Título original: Carrie
Año: 2013
País: Estados Unidos

Dirección: Kimberly Peirce
Guión: Roberto Aguirre-Sacasa, basado en una novela de Stephen King, anteriormente adaptado por Lawrence D Cohen
Producción: Kevin Misher  
Fotografía: Steven Yedlin
Música: Marco Beltrami
Montaje: Lee Percy & Nancy Richardson 
Diseño de producción: Carol spier 
Dirección artística: Nigel Churher
Vestuario: Luis Sequeira
Reparto: Chloë Grace Moretz, Julianne Moore, Gabriella Wilde, Portia Dounleday, Alex Russell, Zoë Belkin, Ansel Elgort, Samantha Weinstein, Karissa Strain, Judy Greer, Katie Strain, Barry Shabaka Henley, Demetrius Joyette, Arlene Mazerolle, Evan Gilchrist, Eddie Max Huband, Tyler Rushton, Connor Price, Jefferson Brown, Cynthia Preston, Philip Nozuka, Kyle Mac, Max Topplin, Mouna Traoré, Derek McGrath, Chris Britton… 

nosotros comemos mierda

Más allá de la demostración formal de Gus Van Sant con Psycho o de la declaración de principios de Michael Haneke con Funny games —el primero para demostrar que la película de Alfred Hitchcock era diferente siendo exactamente la misma, y el segundo porque la suya es la misma tanto si sus personajes hablan en alemán como en inglés—, la única motivación que Kimberly Peirce debe haber tenido para dirigir Carrie ha sido la de Virgil Starkwell en la que fuera ópera prima de Woody Allen: coger el dinero y salir corriendo… Quizás para hacer otra cosa que le interese más que una nueva adaptación de la que fuera primera novela publicada de Stephen King. De otra manera no puedo entender que este bodrio fuera obra de la misma autora de una película tan estremecedora como Boys don't cry...

Puedes leer la crítica completa en 400Films

sábado, 16 de noviembre de 2013

Séptimo


Título original: Séptimo
Año: 2013
País: España & Argentina


Dirección: Patxi Amezcua
Guión: Patxi Amezcua & Alejo Flah
Producción: Álvaro Augustín, Jordi Gasull, Axel Kuschevatzky, Andrés Longares, Matías Mosteirín & Edmon Roch  
Fotografía: Lucio Bonelli
Música: Roque Baños
Montaje: Lucas Nolla 
Decorados: Agostina De Francesco
Reparto: Ricardo Darín, Belén Rueda, Luis ziembrowski, Osvaldo Santoro, Guillermo Arengo, Jorge D'Elía, Andrea Carballo… 

cómo convertir el dolor en mierda

En línea con las propias películas que hace para la pequeña pantalla, la división cinematográfica de Tele5, parece haber encontrado la manera de hacer en el cine lo mismo que hacen en la televisión, es decir, convertir el dolor de la gente en un pedazo de mierda sensacionalista. En su segunda película como director, Patxi Amezcua coge una de esas noticias que tanto indigna al espectador televisivo y falla estrepitosamente en su intención de convertirla en el intenso thriller que anuncian. 

Aunque haya escrito guiones para otros [Best-Seller: el premio (1996, Carlos Pérez Ferré), El viaje de Arián (2000, Eduard Bosch), Bruc. el desafío (2010, Daniel Benmayor)], además de los suyos propios, y teniendo la ayuda de Alejo Flah, que fuera guionista de la serie (de tele5) Vientos de agua (2006, Juan José Campanella), les ha faltado la habilidad para desarrollar su propuesta con propiedad, presentando una idea tan estirada que si la hubieran tirado escrita en un papel por el hueco de la escalera, habría ido directa a la mierda de un perro. Si la historia carece de suspense, peor es todavía la capacidad narrativa del director, que parece justificarse con las 70 maneras de mostrar una escalera que muestra.

Por mucho que Ricardo Darín defienda con su fuerza y convicción habituales a este padre coraje, no basta para sostener el peso de la película. Sobre todo si tenemos en cuenta que su principal compañera de reparto es la sosa, insulsa y anodina Belén Rueda, incapaz de disimular que conoce el final de la historia que está interpretando. No es que me moleste intuir, desde el momento en que abre la boca, cómo va a terminar la historia, es que ella no es capaz de parecer madre, ni esposa, ni tranquila, ni ansiosa, ni capaz de nada.

Ya no es una cuestión del relato o de la posible intención de (nula)  expresión artística. Es la falta de sensibilidad y responsabilidad de los que se han atrevido a construir un relato a partir de una premisa que causa dolor, y no me refiero a la pérdida de tus hijos, sino a otra cuestión que no pretendo desvelar, para castigo de los que se atrevan a ir a verla al cine. 

No es que no crea que haya personas capaces de hacer lo que se muestra en Séptimo, es que la manera zafia y torpe en la que se resuelven las situaciones, no sólo deja claro el bajo nivel artístico de sus creadores, sino que demuestra que no les interesaba en absoluto contar una historia, transmitir unas emociones o concienciar de un problema social, tan sólo hacer un producto con el que ganar dinero. Vista la taquilla que han conseguido, está claro que son muy buenos comerciantes, sólo espero que abandonen el cine para montar un bar en un pueblo remoto, un chiringuito en una playa inaccesible o un restaurante en un asteroide que acabe absorbido por un agujero negro.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

El juego de Ender


Título original: Ender's game
Año: 2013
País: EE.UU.

Dirección: Gavin Hood
Guión: Gavin Hood, basado en una novela de Orson Scott Card
Producción: Orson Scott card, Robert Chartoff, Lynn Hendee, Alex Kurtzman, Linda McDonough, Robert Orci, Gigi Pritzker & Ed Ulbrich  
Fotografía: Donald McAlpine
Música: Steve Jabonsky
Montaje: Lee Smith & Zach Staenberg 
Diseño de producción: Sean Haworth & Ben Procter 
Dirección artística: Greg Berry, A. Todd Holland & Clint Wallace
Decorados: Peter Lando
Vestuario: Christine Bieselin Clark
Reparto: Asa Butterfield, Harrison Ford, Hailee Steinfeld, Abigail Breslin, Ben Kingsley, Viola Davis, Aramis Knight, Suraj Partha, Moises Arias, Khylin Rhambo, Jimmy 'Jax' Pinchak, Nonso Anozie, Conor Carroll, Caleb J. Thaggard, Cameron Gaskins, Stevie Ray Dallimore, Andrea Powell, Brandon Soo Hoo, Kyle Russell Clements, Wendy Miklovic, Jasmine Kaur, Han Soto, Edrick Browne, Tony Mirrcandani, Christopher Coakley, chase Walker, Gavin Hood… 

la guerra no es un juego de niños

El juego de Ender es una de esas películas que llegan rodeadas de gran expectación, sobre todo para el colectivo geek. Primero porque parte de la popular novela homónima de Orson Scott Card que, al ser uno de los productores de la película, se puede interpretar su aprobación sobre el proyecto. Pero por otro lado, porque aglutina algunas de las tendencias más valoradas por este tipo de público, como son la ciencia ficción y los videojuegos, haciendo incluso las delicias de los más frikis por la alusión indirecta a La guerra de las galaxias debido a la inclusión de Harrison Ford en el reparto. 

Quizás muchos deberían haber sido más prudentes al dar rienda a sus expectativas, porque finalmente, tanto el encargado de adaptar el texto a la pantalla, como el director de la película, ha sido Gavin Hood, responsable de la película más floja de la saga X-Men, X-Men Orígenes: Lobezno (X-Men Origins: Wolverine, 2009). Lo único que demuestra en su nueva película es que pondrá mucho empeño, pero le falta desempeño. A mi favor juega no conocer la novela de antemano, más que nada porque así mi percepción de la película está menos contaminada al no poder establecer las diferencias con la novela, por lo que si me gusta o no, no podré decir aquello de «el libro estaba mejor». 

Acorde con su presupuesto, toda la parte técnica y artística de El juego de Ender está resuelta con soltura y mucho esplendor. El diseño de producción es fabuloso, como los efectos visuales resultan espectaculares, así como también el vestuario y la fotografía. Quizás la banda sonora de Steve Jablonsky resulte un poco cansina —muchos bodrios en su trayectoria justifican mi percepción—, sobre todo porque es de esas partituras que se empeñan en dirigir tus emociones. El montaje de la película es adecuado y, en general, puedo decir que estamos ante una película considerablemente entretenida. Harrison Ford abusa del estereotipo, pero Viola Davis salva cualquier situación, de la misma manera que lo hacen Ben Kingsley y Nonso Anozie —importado de Juego de tronos, por si les suena y no se acuerdan de dónde. 

Pero entonces, ¿dónde está el problema? Podríamos buscarlo en el reparto infantil, convenientemente crecido para la credibilidad del relato en la pantalla, y creo que este es el primer error. Primero porque Asa Butterfield es incapaz de transmitir los conflictos de su personaje, y segundo por la las actitudes de estos jóvenes resultan contradictoras en sí mismas. Quiero decir, si la mayoría de los adolescentes que han sido escogidos para este deseado programa de formación son conscientes de su suerte y las posibilidades que tienen por delante, ¿por qué se siguen comportando como pandilleros de extraradio? ¿Porqué se empeña la familia de Ender en que no siga adelante, a pesar de que estaban encantados de que su hermano y hermana pasaran antes por el mismo programa? Sencillamente, porque lo pone el guión, y aquí reside el gran problema de la película, que sólo se preocupa en plantear, sin ofrecer justificación alguna.

¿Qué le pasa a esta sociedad que tiene que recurrir a niños para ir a la guerra? ¿Donde está la amenaza real de los insectores? Es posible que sobre el papel, el relato funcionara muy bien. Incluso contar la película puede dar la impresión de que estamos ante un relato de fantasía bastante logrado e incluso interesante. Pero tratar temas como la violencia juvenil, los conflictos fraternales, el bullying, la guerra y la muerte a través de unos personajes tan superficiales, hace que se desmorone por completo la verosimilitud del relato. Tampoco ayuda que Halle Steinfeld demuestre que lo de Valor de Ley fue cosa de su personaje, que no sus dotes para la interpretación. Si hasta casi son más profundas las secuencias de animación que las reales. De hecho, el propio juego al que juega Ender es más interesante que la película en sí. Lástima que forme parte de la nota más femenina de la película y quede relegada en favor de la acción.

Es posible que el autor de la novela original asumiera la influencia de la saga de la Fundación de Isaac Asimov y de los trabajos de la Guerra Civil Americana de Bruce Catton —al final los insectores van a ser los negros y estamos ante una película financiada por la ultraderecha—, pero a un servidor le resulta inevitable no relacionar la historia con El señor de las moscas, la maravillosa, cruel y violenta novela de William Golding. La relación es obvia en cuanto a los niños —más infantes que no adolescentes—, aunque en la isla no tenían que luchar contra las moscas (o los insectores), sino que acababan luchando contra ellos mismos. Lo que dotaba al relato de una mayor fuerza era la ausencia de adultos, que es otra de las notas discordantes de El juego de Ender. Los diálogos y actitudes entre niños y adultos son demasiado antinaturales, la distancia entre unos y otros no permite que acabemos de entrar de lleno en un relato que es más fantástico por este tipo de relaciones, que por todo lo demás. 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

2 guns


Título original: 2 guns
Año: 2013
País: EE.UU.

Dirección: Baltasar Kormákur
Guión: Blake Masters, basado en una novela gráfica de Stven Grant
Producción: Andrew Cosby, Randall Emmett, George Furla, Norton Herrick, Marc Platt, Ross Richie & Adam Siegel  
Fotografía: Oliver Wood
Música: Clinton Shoter
Montaje: Michael Tronick 
Diseño de producción: Beth Mickle 
Dirección artística: Kevin Hardison
Decorados: Leonard R. Spears
Vestuario: Laura Jean Shannon
Reparto: Denzel Washignton, Mark Wahlberg, Paula Patton, Bill Paxton, Fred Ward, James Mardsen, Edward James Olmos, Robert John Burke, Greg Sproles, Patrick Fischer, Edgar Arreola, Derek Solorsano, Kyle Russell Clements, Chrsitopher Matthew Cook, Tim Bell, Tait Fletcher, Jesus Jr., Azure Parsons, John McConnell, Jack Landry, Ritchie Montgomery, Ambyr Childers, Robert Larriviere, Lucy Faust, George Wilson, Yohance Myles, Evie Thompson, Samuel Baca-Garcia, Michael Beasley, Chrsitopher Dempsey, Bill Stinchcomb, Mark Adam, David Kency, Gilbert Rosales, Peter Gabb, Jason Kirkpatrick, Tony Sanford, Lucky Johnson, Lindsey G. Smith, Lindsey Gort, Hillel M. Sharman, Aaron Zell, Henry Penzi… 

el artesano que vino de islandia

No se está hasta qué punto es positivo afirmar que Baltasar Kormákur se ha integrado como un camaleón en la industria estadounidense, porque nadie diría que estamos hablando de un cineasta islandés que iniciara su trayectoria hace poco más de una década con 101 Reikiavik (2010). Después de alternar producciones europeas y americanas, tras el remake de Contraband (2012), afianza sus lazos con el cine estadounidense con 2 guns, un thriller de acción, adaptación de una novela gráfica. Una clásica buddy movie articulada en clave ligeramente cómica que funciona bastante bien, en parte gracias a las interpretaciones de su protagonistas, Denzel Washington y Mark Wahberg —colaborador habitual del director—, fortalecidos por la presencia de secundarios de lujo entre los que se cuelan Paula Patton, Bill Paxton, Fred Ward, James Mardsen y Edward James Olmos.

En este caso no podemos echar en falta la profundidad dramática, pero porque la película tampoco la propone ni la requiere. Lo que sí proporciona es la suficiente verosimilitud para que el suspense generado en los diferentes conflictos se sostenga sin problemas, reafirmado en las secuencias de acción dispersas a lo largo de la película. Virtudes que si bien vienen establecidas desde el guión de Blake Masters —primerizo en tierras cinematográficas pero no en las televisivas don de se ha prodigado en series como Brotherhood o Los Ángeles: Distrito criminal—, el director no consigue imprimir al relato su sello personal, aunque quizás porque no lo tenga.

Y ese es quizás el mayor (y único) problema de 2 Guns, que siendo una película entretenida, adolece de alguna característica que la diferencie entre las muchas películas que abundan en su mismo género, algo que trasluce desde su mismo título, que no podía ser más obvio. Como ya le pasaba en sus titulos anteriores, Kormákur no consigue llevarse la película a su terreno, limitándose a poner el guión en imágenes sin aportar nada más. Un ejercicio de artesano que desluce, en parte, el trabajo en conjunto y te obliga a digerir la película como quien come cualquier tipo de fast food. Te puede gustar y saciar en el momento, pero en un rato tendrás la necesidad de volver a comer otra vez.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Afterparty


Título original: Afterparty
Año: 2013
País: España

Dirección: Miguel Larraya
Guión: Miguel Larraya & Fernando Sancristóbal Zurita
Producción: Álvaro Augustín & Tomás Cimadevilla  
Fotografía: Pablo Rosso
Música: Lucas Vidal
Montaje: Jordi López 
Reparto: Lucho Fernández, Alicia Sanz, Rocía León, Ana Caldas, Juan Blanco, Andrea Dueso, Úrsula Corberó, David Seijo, Coté Soler, Fernando Lueches, Eva Ugarte… 

una postfiesta patética

Podría tomarme el mismo tiempo en escribir esta crítica que el que se han tomado Miguel Larraya y Fernando Sancristóbal Zurita en escribir el guión de Afterparty, pero sería muy injusto para los que la lean. Y es que no es lo mismo debutar en el cine con una propuesta sencilla que sólo pretenda entretener, que hacerlo con una historia improvisada y previsible que ni entretiene ni divierte. 

Parece mentira que Tomás Cimadevilla y Álvaro Augustín —productor el primero de películas tan divertidas como El otro lado de la cama (2002, Emilio Martínez Lázaro), Torremolinos 73 (2003, Pablo Berger) o El calentito (2005, Chus Gutiérrez); y de un cine de altos vuelos el segundo con títulos en su trayectoria como El laberinto del fauno (2006, Guillermo del Toro), El orfanato (2007, J.A. Bayona),  Celda 211 (2009, Daniel Monzón), No habrá paz para los malvados (2011, Enrique Urbizu) o Lo imposible (The imposible, 2012, J.A. Bayona)— se hayan dejado engañar por un par de principiantes que quizás le vendieron un concepto interesante y muy internacional, pero que no han sabido aprovecharlo en absoluto.

Si los personajes son tan planos como la mayoría de los personajes del papel couché cuyo estereotipo explotan, los giros de guión son más previsibles que el rey al lado de una escalón. Si ninguno de los integrantes del reparto merece la pena, tampoco merece mención el equipo artístico, que ni ha conseguido  explorar en toda su magnitud los recovecos de la maravillosa casa que les han dejado para rodar. Casi lo más probable es que improvisaran el guión cuando entraron en la casa. 

No es que la fiesta sea aburrida y que las supuesta atracción sexual entre los personajes tan absurda como un posado de Ana Obregón, es que ni pega la música ni la fotografía, ni el vestuario ni nada de nada. Lo único bueno que se puede decir es que al menos es corta. Pero aún sí, demasiado larga para lo que quieren contar. Es que ni los montajes televisivos son aceptables y eso que estamos hablando de una producción de Telecinco Cinema. Muchos podrán pensar que me he explayado… pero estoy convencido de que me he quedado corto.

Futbolín


Título original: Metegol
Año: 2013
País: Argentina & España

Dirección: Juan José Campanella
Guión: Juan José Campanella, Gastón Gorali & Eduardo Sacheri, basado en un relato de Roberto Fontanarrosa
Producción: Juan José Campanella, Mercedes Gamero, Gastón Gorali, Mikel Lejarza, Jorge Estrada Mora & Manuel Polanco  
Fotografía: Félix Monti
Música: Emilio Kauderer
Montaje: Juan José Campanella & Abel Goldfarb 
Dirección artística: Mariano Epelbaum & Nelson Noel Luty
Decorados: xxx
Vestuario: Wendy
Reparto: Juan José Campanella, Diego Ramos, Pablo Rago, Axel Kuschevatzky, David Masajnik, Lucía Maciel, Diego Mesaglío, Miguel Ángel Rodríguez, Mariana Otero, Fabián Gianola, Luciana Falcón, Ernesto Claudio, Horacio Fontova, Sebastián Mogordoy, Coco Sily, Gabriel Almirón, Roberto Kim, Federico Cecere, Alejandro Pilar, Diego Gatto, Ezequiel Cipols, Igor Samoilov, Lucila Gómez, Natalia Rosminati… 

una partida perdida

No sé si el problema es que a Juan José Campanella no le gusta nada el fútbol, como él mismo asegura, o que muy poco cine de animación debe haber visto en su vida. Si bien la primera afirmación no me preocupa en absoluto, ni me parece imprescindible para hacer una película sobre el tema, encuentro la segunda ciertamente alarmante, pero sólo en el momento en que asegura que su película «demuestra que las grandes películas de animación no se hacen sólo en Hollywod». Lo que queda claro es que no sabe quienes son cineastas como Hayao Miyazaki, Mamoru Oshii, Katsuhiro Otomo, no debe haber visto ninguna de las películas del Studio Ghibli, o tampoco conoce a maestros europeos como Michel Ocelot y Sylvain Chomet o artesanos británicos como Steve Box y Nick Park

A pesar de que Futbolín comienza con bastante buen pie, gracias a una animación verdaderamente espectacular,  haciendo deliciosos guiños cinematográficos y deslumbrando con esa primera secuencia en el futbolín que parece nos va a proporcionar un espectaculo visual a lo largo de toda la película... toda la ilusión se desmorona en un momento determinado —concretamente cuando cobran vida las jugadores—, precipitándose irremediablemente a la aventura disparatada, el sentimentalismo insoportable y la ausencia total y absoluta de algo por lo que recomendar una película aburrida y tediosa en todo momento. Hasta una serie como Campeones: Oliver y Benji (Captain Tsubasa, 1983-1986), transmitía muchas más emociones en sus largas secuencias futboleras que cualquiera de las supuestos grandes momentos de Futbolín.

Es además uno de los pocos casos en los que la culpa del desaguisado es única exclusivamente de su director, que es también guionista, productor, montador y que hasta pone voz a uno de sus personajes. Sobre dosis de Campanella.No  Esta sopa no hay quien se la trague, ni fría ni caliente. No entiendo esta moda que les da a algunos cineastas de probar en harinas de otro costal. Más le valdría haber producido a algún otro animador que tuviera realmente algo que contar porque, aparte de que un servidor no consiga conectar con sus personajes, tampoco consigo captar en absoluto lo que pretendía contar con su película. ¿Es posible que la haya hecho ex professo para el festival de San Sebastián, como venganza porque el año que se presentó con El secreto de sus ojos no se llevó ningún premio? El caso es que yo creo que hicieron muy bien en aquel entonces, y se han equivocado por completo abriéndole los brazos con esto. Sí, ya se que el trailer engaña...

jueves, 19 de septiembre de 2013

Rush


Título original: Rush
Año: 2013
País: Estados Unidos, Alemania & Reino Unido

Dirección: Ron Howard
Guión: Peter Morgan
Producción: Andrew Eaton, eric Fellner, Brian Grazer, Ron Howard, Peter Morgan & Brian Oliver  
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Música: Hans Zimmer
Montaje: Daniel P. Hanley & Mike Hill 
Diseño de producción: Mark Digby 
Dirección artística: Daniel Bhour, Katrina Dunn, Patrick Rolfe, Ivan Weightman & Chrsitopher Wyatt
Decorados: Michelle Day, Petra Klimek & Thorsten Sabel
Vestuario: Julian Day
Reparto: Chris Hemsworth, Olivia Wilde, Natalie Dormer, Daniel Brühl, Alexandra Maria Lara, Tom Wlaschiha, Pierfrancesco Favino, Joséphine de La Baume, Jaime Sives, Julian Seager, Lee Nicholas Harris, Jay Simpson, Christian McKay, Patrick Baladi, Lee Asquith-Coe, Hannah Britland, Kristofer Dayne, Lisa McAllister, Alistair Petrie, Cristian Solimeno, Chris Cowlin, Colin Stinton, Vanessa Zachos, John Duggan, James Norton, Raffaello Degruttola, Graham Curry, Brooke Johnston, Lee Craven, Val Jobara, Luca Zizzari, Erich Redman, Alessandro De Marco, Guy W J Mayfield, Trent Owers, Lukas DiSparrow, Xavier Koieyama, Antti Hakala, Richard Herdman, Jensen Freeman, masashi Fujimoto, Aaron Ly, James Michael Rankin, Nathanjohn Carter, Hans-Eckart Eckhardt, Julien Vialon, Jamie de Courcey, Santi Scinelli, Robert Chrsitopher Austin, Filippo Delaunay, Morris Minelli, Simon Taylor, Marcello Walton, Ilario Calvo, Alexander Bracq, Shaun Lucas, Polly Furnival, Nigel Genis, Gerald Tomkinson, Andy Joy, Martyn Moore, Robert Finlay, Eddie Ruben, Sid Man John Heartstone, Zack Eisaku Niizato, Pete Meads, Jon L. Morris, Alan Low, Roddy Button, Butchy Davy, Siong Loong Choong, Cris Penfold, Ricardo Freitas, Ross McKinnon, Jeremy Oliver, Jonathan Whittaker, Carl Robinson, Sami Tesfay, Rob Cavazos, Stuart Mulcaster, Tom Whelehan, Klaus D. Mund, Harry Dave McLaren, Dirk Schilling, Ignacio Guirado, Roland Watson, Max Manganello, Jason Ebelthite, Max Hastings, Fabio Vollono, Daniel Chapple, Christopher Wolert, Luca Naddeo, Marios Nicolaides, Marco Canadea, Paolo Barone, steve Parker, Raymond Glen, Kyriakos Georgiou… 

el encanto de la insensatez

Muchos no dábamos un duro por Ron Howard después de bodrios descomunales como Una mente maravillosa (A beautiful mind, 2001), El código Da Vinci (The Da Vinci code, 2006) o su secuela. Y teníamos toda la razón del mundo, porque estamos ante uno de los cineastas más insoportablemente sobre valorados del cine contemporáneo. Qué sería de él si no se cruzasen en su camino profesionales extraordinarios como el guionista Peter Morgan, que fuera uno de los responsables de El último rey de Escocia (The last king of Scotland, 2006, Kevin Macdonald) y autor absoluto de La reina (The queen, 2006, Stephen Frears) y El desafío - Frost contra Nixon (Frost/Nixon, 2008, Ron Howard), que vuelve a conseguir un extraordinario guión apoyado única y exclusivamente en la relación que se estableció entre los dos protagonistas que, más que de tratarse de una enemistad, es el perfecto ejemplo de cómo la influencia indirecta del otro puede servir para forjar la personalidad de uno mismo.

De entrada agradecer a Ron Howard (o a los productores de la película) que haya optado por la verosimilitud lingüística, permitiendo que cada uno de los personajes hable en su propio idioma, o en función del lugar en el que se encuentran. Una elección que juega en favor de la autenticidad del conflicto de los personajes, confiriendo una mayor autenticidad a su historia. Asimismo, y como suelo decir en producciones de este tipo, el trabajo de fotografía, dirección artística y vestuario, también juega muy en favor de la película, haciéndonos creer que estamos realmente en los años setenta y no en una fiesta de disfraces.

Resulta realmente gratificante comprobar la simbiosis entre actor y personaje que se produce, principalmente, en el caso de Chris Hemsworth y James Hunt. Igual que Niki Lauda termina por apreciar los valores humanos de su contrincante en los circuitos de Fórmula 1, se agradece descubrir detrás de la coraza física del actor que ha sido Thor (2011, Kenneth Branagh) y del leñador en Blancanieves y la leyenda del cazador (Sonw White and the huntsman, 2012, Rupert Sanders), haya un actor capaz de comunicar, transmitir sentimientos y emociones y crear hasta un gran personaje. Todo un descubrimiento porque estamos ante un personaje que bien podría haber caído fatal. Sin embargo, Hemsworth consigue interpretarlo con sobrada convicción, dejando traslucir las contradicciones del personaje y su voluble personalidad, pero sin dejar de lado su carisma y encanto.

Lástima que Daniel Brühl no consiga lo mismo con su interpretación de Niki Lauda. No sé si es tanto por la peluca y la dentadura o porque de donde no hay no se puede sacar, pero es el único integrante del reparto que parece estar en la función de fin de curso de su colegio, sin conseguir otra cosa que una caricatura muy lejana de lo que se intuye era su personaje. Una década después de Good bye, Lenin! (2003, Wolfgang Becker) me da la impresión de que todo le ha venido demasiado grande al actor catalán, igual que a Ron Howard, que pasa totalmente desapercibido en una película pequeña, pero intensa y contundente, sobre todo gracias a la profesionalidad y buen hacer de sus colaboradores.