sábado, 16 de febrero de 2013

Infancia clandestina


Título original: Infancia clandestina
Año: 2011
País: Argentina, España & Brasil

Dirección: Benjamín Ávila
Guión: Benjamín Ávila & Marcelo Müller
Producción: Luis Puenzo & Benjamín Ávila  
Fotografía: Iván Gierasinchuk
Música: Marta Roca Alonso & Pedro Onetto
Montaje: Gustavo Giani
Dirección artística: Yamila Fontan 
Reparto: Natalia Oreiro, Ernesto Alterio, César troncoso, Cristina Banegas, Teo Gutiérrez Moreno, Mayara Neiva, Douglas Simon, Violeta Palukas, Candelaria Irigoyen, Lucas García, Luzas Zenone, Dylan Ezequiel Rodríguez, Rodrigo Romero Odriozola, Florencia Camila Pagliaroli, Catalina Schneider, Joel Sebastián Serrano, Franco Defeliche, Pilar Vega, Paula Ransenberg, Elvira Onetto, Pablo Sznitowski, Daría Valenzuela, Benjamín Ávila, Luis Ricardo Asensio, Luciano Ricio, Ariel Matías Morosín, Marcelo Mininno, Luciana Dulizky, Pablo Cura, Pedro Onetto, Sebastián Carballido, Luis Solanas, Julia Martínez Rubio, Luciano Cazaux, Luis Alí, Hernán Zabala, Romina Michelizzi… 

demasiado melodrama, para tan poco compromiso político

El éxito del primer largometraje de ficción de Benjamín Ávila es una de las principales bazas de la película argentina para alzarse con el Goya a la mejor película iberoamericana. Ganadora del Colón de Oro a la mejor película en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, el premio Casa de América en el de San Sebastián, y con 10 premios Sur, que concede la Academia de Cine Argentina, Infancia clandestina parte como la favorita para hacerse con el premio Goya. Quizás en contra tenga que el año pasado ya fuera una película argentina, Un cuento chino (2011, Sebastián Borensztein), la ganadora del Goya en la misma categoría (una elección que siempre encontraré incomprensible). Y no es que tenga nada en contra del cine argentino, pero es que parece que la Academia española se empeña en señalar sus producciones menos interesantes porque Infancia clandestina, siendo una película entretenida, tampoco es una película que me haya gustado del todo.

Su argumento parte de una premisa interesante pero, aparte de las excesivas similitudes con Un lugar en ninguna parte (Running on Empty, 1988, Sydney Lumet), pareciera como si el director de la película, igual que la familia protagonista, no quisiera ceder ante la elocuencia de la abuela. Y todo para terminar dándole la razón. Sin querer profundizar en el tema por no caer en el spoiler, basta decir que es como si Benjamín Ávlia quisiera hacer un cine revolucionario y contestatario, pero sin poner las cartas sobre la mesa, sin exponer verdaderamente lo que opina de sus personajes. Me quedo con la relación entre tío y sobrino -fabuloso Ernesto alterio-, y esa historia de amor adolescente frustrada pero, en conjunto, me parece demasiado melodrama para tan poco compromiso político.

Publicado originalmente en EXTRACINE

Fin


Título original: Fin
Año: 2012
País: España

Dirección: Jorge Torregrossa
Guión: Sergio G. Sánchez & Jorge Guerricaechevarría
Producción: Belén Atienza, Fernando Bovaira, mercedes Gamero, Mikel Lejarza & Enrique López Lavigne  
Fotografía: José David Montero
Música: Lucio Godoy
Montaje: Carolina Martínez Urbina
Dirección artística: Isabel Viñuales
Vestuario: Manuel Bonillo & Irene Orts 
Reparto: Miquel Fernández, Antonio Garrido, Daniel Grao, Clara Lago, Eugenio Mira, Blanca Romero, Carmen Ruiz, Andrés Velencoso, Maribel Verdú… 

la catástrofe son ellos

Ahora entiendo el motivo por el que Jorge Torregrossa no está nominado a un Goya a la mejor dirección novel, aunque sí lo estén los dos guionistas de la que es su ópera pirma. Es posible que el planteamiento de Fin, la adaptación cinematográfica de la novela de David Monteagudo, tenga algo de original, pero no consigue pasar de ahí. 

No sé si decir que, en gran parte, la culpa es del insoportable reparto de la película, que salvo el caso de Clara lago, están todos más sobreactuados que Roberto Benigni puesto de ácido lisérgico en una entrega de los premios Oscar. Quizás la culpa sea también de Torregrossa, que por mucho que se ponga doble s en el apellido, no parece saber controlar a sus televisivos actores y actrices, ni saber darles indicaciones apropiadas.

Si acaso hubiese visto la mitad de las películas que sobrevuelan, o mejor permanecen soterradas, en las entrañas de Fin, todavía tendría sentido, pero da la impresión de que ni eso. Nos encontramos desde una versión inversa de El ángel exterminador (1962, Luis Buñuel), hasta una versión a gran escala de Los pájaros (The birds, 1963, Alfred Hitchcock), pasando por un momento que parecía se iba a convertir en ¿Quien puede matar a un niño? (1976, Narciso Ibáñez Serrador). El caso es que la conjunción de tantos referentes, careciendo de personalidad previa, mezclando con "chuches", esquizofrénicos paranoides y un sin fin de anécdotas sacadas en su mayor parte de los telediarios de los últimos dos años, hace que un servidor sólo consiga disfrutar a medida que van desapareciendo todos y cada uno de los personajes. 

Si a todo esto sumamos la gratuidad de algunas situaciones, como el desnudo integral de Sergio (Miquel Fernández) -por otro lado bastante más agradable que la secuencia de los gritos en la bicicleta de Sara (Carmen Ruiz)-, con la obviedad de las relaciones personales entre los personajes y la ausencia total de nivel intelectual de todos y cada uno de los diálogos de la película (los mejores diálogos son los que se deben producir entre los animales), que me hacen pensar que este grupito de cuarentones debe haber sobrevivido gracias a la beneficencia. 

Con este panorama no me extraña en absoluto que a los guionistas no se les haya ocurrido dotar al relato de una dimensión metafórica. Lo más probable es que, al igual que sus personajes, no tenga ni idea de lo que es un tropo, un recurso estilístico o la polisemia visual. Y pensar que Sergio G. Sánchez y Jorgue Guerricaechevarría deben ser dos de los guionistas mejor considerados de este país. Ah, claro, por eso el cine está en crisis.

domingo, 10 de febrero de 2013

La noche más oscura


Título original: Zero Dark Thirty
Año: 2012
País: EE.UU.

Dirección: Kathryn Bigelow
Guión: Mark Boal
Producción: Kathryn Bigelow, Mark Boal & Megan Ellison  
Fotografía: Greig Fraser
Música: Alecandre Desplat
Montaje: William Goldberg & Dylan Tichenor
Diseño de producción: Jeremy Hindle
Dirección artística: Ben Collins & Rod McLean
Decorados: Lisa Chugg & Onkar Khot
Vestuario: George L. Little 
Reparto: Jason Clarke, Reda Kateb, Jessica Chastain, Kyle Chandler, Jennifer Ehle, Harold Perrineau, Jeremy Strong, J.J. Kandel, Wahab Sheikh, Alexander Karim, Nabil Elouahabi, Aymen Hamdouchi, Simon Abkarian, Ali Marhyar, Parker sawyers, Akin Gazi, Derek Siow, Fares Fares, Mhammmad K. Henry Garrett, Homayoun Ershadi, Darshan Aulakh, Navdeep Singh, Yoav Levi, Sukhdeep Singh, Musa Sattari, David Menkin, Scott Adkins, Eyad Zoubi, Julian Lewis Jones, Christian Contreras, Lauren Shaw, Zachary Becker, Mark Strong, John Collins, Jessica Collins, Fredic lehne, Ashraf Telfah, Édgar Ramirez, Jonathan Olley, Ben Lambert, Manraaj Singh, Tushaar Mehra, Daniel lapaine, Udayan Baijal, Mark Duplass, James Gandolfini, Stephen Dillane, John Schwab, Martin Delaney, Nabil Koni, Anthony Edridge, John Barrowman, Jeff mash, Joel Edgerton, Chris Pratt, Taylor Kinney, Callan Mulvey, Siaosi Fonua, Phil Somerville, Nash Edgerton, Mike Colter, Frank Grillo, Brett Praed, aron Eastwood, Heemi browstow, chris Scarf, Barrie Rice, Robert Young, Spencer Coursen, Chris Perry, Alex Corbet Burcher, Robert G. Eastman, Tim Martin, Mitchell Hall, Alan Pietruszaewski, Kevin LaRosa Jr., M.D. Selig, Benjamin John Parrillo, Christopher Stanley, Hadeel Shqair, Noureddine Haijjoujou, Nour Alkawaja, Malika Sayd, Siham Rida, Monia Moula, Zalfa Seurat, Tarick Hadouch, Ricky Sekhon, Mark Valley… 

terrorismo consentido

El 11 de septiembre del año 2001, el mundo entero se conmocionaba a causa de un acto terrorista. Mientras unos lo celebraban, otros se quedaban terriblemente asombrados. En la sociedad que lo sufrió se abrían heridas que todavía hoy permanecen abiertas en algunos casos, inaugurando además una nueva etapa en la lucha antiterrorista a escala internacional. Una década después, el 2 de mayo de 2011, se producía otro atentado terrorista que, si bien unos volvían a celebraban, otros lamentaban de nuevo. No necesariamente los que se asombraran con el primero celebraban el segundo, ni viceversa. Ni mucho menos el segundo cerró las heridas abiertas por el primero. Y, desde luego, un servidor, lamentó ambos sucesos. Kathryn Bigelow y Mark Noal, directora y guionista de The Hurt Locker, hacían equipo de nuevo para realizar Zero Dark Thirty, que trata de testimoniar el segundo atentado, más que especular sobre si fue lícito o no.

La realidad sorprendía a Bigelow y Noal, productores también de Zero Dark Thirty, cuando su película tan sólo iba a desarrollar una ficción distópica en la que daban caza a la mente detrás de los actos terroristas del 11-S. Cuando el 2 de mayo saltaba la noticia de la muerte del hombre que sostenía el denominado "eje del mal", no sólo se debieron alegrar, sino que supieron aprovechar tal incidencia en su beneficio con la reescritura del guión aportando los nuevos giros que la divina providencia les proporcionaba y trasladando su película de la ficción distópica a la ficción basada en hechos reales. ¡Qué suerte tuvieron!

El hecho de que el director de la CIA, Michael Morell, se haya apresurado a destacar que Zero Dark Thrity no es más que una dramatización de los hechos, aludiendo (y negando) a las técnicas de persuasión utilizadas en los interrogatorios (que otros denominan torturas, con toda la razón del mundo), no sólo no da cuenta por efecto inverso, de la veracidad de los hechos que se relatan -(casi) siempre que la CIA ha negado algo a resultado ser verdad-, sino que evidencia que los estadounidenses se creen verdaderamente los dueños del mundo y están en total y absoluta posesión de la verdad.

Los hechos que se relatan en Zero Dark Thrity son, tal y como yo los veo, la constatación de que los Estados Unidos de América es un país que utiliza las mismas prácticas terroristas que afirma condenar, o que protege de la misma manera que le atacan, invalidando así su discurso y contradiciendo los valores que tanto se han preocupado en proclamar. Si tienes una base militar estadounidense en tu país, queda claro que tu gobierno permite y consiente que se lleven a cabo actos terroristas como los que aquí se muestran. Asombro, vergüenza y repugnancia son las tres principales sensaciones que se apoderan de un servidor a medida que avanza la proyección de Zero Dark Thirty, además de un soporífero aburrimiento, porque encima ¡me aburro!

Pero independientemente de que el relato avance con mayor o menor interés, lo que me sorprende de Zero Dark Thirty es la incoherencia de su directora. Lo digo así porque en The Hurt Locker su crítica no iba dirigida a la humanidad por enredarse con guerras innecesarias, sino hacia el hombre, que segrega una hormona que hace que la guerra sea como una droga para él ¿ahora resulta que a las mujeres les sucede lo mismo, pero con los pálpitos? Si una mujer tiene un pálpito, debe tener razón, ¿es esa la premisa de Zero Dark Thrity? Me quedo muerto, el feminismo de Katheryn Bigelow queda a la altura del de Demi Moore.

El único motivo por el que soy capaz de aguantar hasta el final la proyección de la película, es por saber si habrá algún punto de vista de su directora. Quizás haya algún tipo de conclusión en la que conozcamos su opinión sobre los hechos que se relatan. Pero no. No es así. Ella debe ser una mujer de las que no opinan e imagino que debe estar encantada con el asesinato de Bin Laden, aunque tampoco parece proclamarlo. ¿Cómo no se le habrá ocurrido platear cuestiones como que de haberlo cogido con vida podría haber alumbrado sobre todos los interrogantes abiertos en su relación con la CIA Y con su propio país? Cierto es que Bigelow siempre ha sido una directora ciega, sin mirada, sin punto de vista -salvo quizás The Hurt Locker-, y que la mayoría de su filmografía está compuesta de películas realizadas de manera ejemplar, pero que nunca pretenden llegar más allá. Es decir, el cine de entretenimiento clásico que viene de Hollywood. Pero yo creo que cuando alguien escoge un tema tan controvertido como este, se esperaría algo más que una mera dramatización de los hechos.

No soy de la opinión de que una mujer tenga necesariamente que hacer cine para mujeres. De la misma manera que opino que el universo femenino ha sido retratado con suma sensibilidad por muchos hombres. Pero cabría pensar que al encontrarse con unos personajes como los que protagonizan Zero Dark Thrirty, que no sólo fueron el equipo que lideraron essa caza al terrorista más buscado, sino que alertaron sobre sus intenciones antes incluso de los atentados del 11-S, momento en que la mayoría de hombretones que están al frente de la CIA debieron pensar que no eran más que unas locas con un pálpito, tratara de profundizar en ellos, en lugar de mostrar a unos personajes que no sabemos por qué están tan seguras de sí mismas (aparte de por la compresa que puedan utilizar). Indiscutiblemente, Pilar Miró lo habría hecho infinitamente mejor, que digo, ella ya lo había hecho en El crimen de Cuenca, ejemplo perfecto de película basada en historia real en la que la directora sí hacía claramente uso de su opinión y punto de vista.

Alguno me podrá decir que quizás la última media hora de la película merezca la pena. Sí, es cierto, es la mejor parte de la película, pero al contrario de lo que les pasará a muchos, me habría gustado que hubiera un último giro de guión y que, en el plástico, no estuviera la persona que buscaban. (Y no me digan que esto es un spoiler porque no lo admito). Me guardo para mí lo que opino del plano final. Ese por el que, indiscutiblemente ha conseguido Jessica Chastain su nominación al Oscar -no ha sido por otro y personalmente me pareció mucho más estimulante la interpretación de Jennifer Ehle-, eso sí sería un spoiler, aunque no todos podrían estar necesariamente de acuerdo conmigo.

Publicado originalmente en EXTRACINE

sábado, 9 de febrero de 2013

Grupo 7


Título original: Grupo 7
Año: 2012
País: España
Estreno: 4 de abril de 2012

Dirección: Alberto Rodríguez
Guión: Rafael Cobos, basado en una idea original de Rafael Cobos y Alberto Rodríguez
Producción: José antonio Félez, Gervasio Iglesias & José Rafael Sánchez-Monte  
Fotografía: Alex Catlán
Música: Julio de la Rosa
Montaje: José M. G. Moyano
Dirección artística: Pepe Domínguez
Vestuario: Fernando García 
Reparto: Inmaculada Alcántara, Andrés Blanco, Javier Berger, Manuel Bernal, Jacinto Bobo, Edu Bulnes, Adelfa Calvo, Jesús Carroza, Mario Casas, Pedro Cervantes, Inma Cuesta, Antonio José Fernández, Óscar Fernández, Simón Ferrero, Lucía Guerrero, Antonio Gómiz, Juan Jesús González, Gloria de Jesús, Diana Lázaro, Alberto López, Pablo López, Luis Martínez, José Maldonado, Carolina Montoya, Paqui Montoya, Daniel Morilla, Joaquín Núñez, Carlos Olalla, Elías Pelayo, Daniel Pinelo, Adrián Pino, José Manuel Poga, Iván Ramos, Rafael Puerto, Mercedes Reyes, José Miguel Rodríguez, Antonio Salazar, Anfonso Sánchez, Estefanía de los Santos, Antonio de la Torre, Eduardo Tovar, Isabel Zayas...

una ciudad viva, el mundo en evolución y una película emocionante



En primavera del año pasado, pude disfrutar con una espléndida película como Grupo 7, que actualmente parte con 10 nominaciones a los premios Goya 2013. Si me entusiasmaba tanto como lo había hecho No habrá paz para los malvados (2011), con la que guarda muchos puntos en común en lo que a temática y desarrollo se refiere, se proclamaba diametralmente opuesta en cuanto a su forma. Muy en consonancia con sus respectivos orígenes, mientras que la del vasco, Enrique Urbizu, era una película fría e intelectual, siendo la del andaluz, Alberto Rodríguez, ardiente y tremendamente emocional. Dos caras opuestas de dos realidades en tiempos diferentes, el escenario madrileño posterior al 11-M una, y aquel en el que tomaba forma la Expo-92 de Sevilla la otra, y quizás ahí radique igualmente esa diferencia formal de las dos películas.

Protagonizada pos Mario Casas y Antonio de la Torre, Grupo 7 no parte de esa premisa tan popular hoy en día de que está basada en hechos reales. Sin embargo, la extraordinaria verosimilitud con la que se retrata a este grupo de policías, te hace creer que todo lo que sale en pantalla podría ser perfectamente real. Los personajes están dibujados con tantos defectos como virtudes, así como sus actos son igualmente contradictorios. Ni son santos ni son desalmados. Todos ellos son personas que ejercen un oficio de elevada presión psicológica que, en ocasiones, les lleva a tomar decisiones cuestionables. Lo que vendría a exponer una de los dilemas que aporta la película: ¿justifica el fin los medios? Un debate que queda para el espectador, puesto que no se resuelve en la trama de la película, lo que hace que el relato sea mucho más estimulante.

Aunque sólo estén nominados Antonio de la Torre y Julián Villagrán, no encuentro motivo alguno para que no lo estuviera igualmente Mario Casas o cualquiera de los demás integrantes masculinos del reparto, todos ellos están absolutamente extraordinarios. Lo que sí me parece de total justicia es la nominación a Estefanía de los Santos, impagable en su entrañable personaje de La Caoba, que tiene la capacidad de pasar del humor al drama en un sólo plano sin restar credibilidad alguna al personaje. Quizás sea el sector femenino lo más flojo de la película. Porque aunque Lucía Guerrero defiende bastante bien su personaje no llega ni a la altura de la debutante nominada, ni a la de su antagonista, también nominado. Y, por otro lado, es cierto que el personaje de Inma Cuesta es algo desagradecido y antipático, pero es que ella tampoco parece habérselo tomado tan a pecho como sus compañeros de reparto.

Además, todos los aspectos estéticos y técnicos de Grupo 7 están en consonancia con el excelente trabajo de su director. La dirección artística y el vestuario dotan a la película de una credibilidad precisa tanto para ubicarnos en la época como para permitir la autenticidad de todos y cada uno de los personajes. La banda sonora de Julio de la Rosa está en perfecta sintonía con la espléndida fotografía de Alex Catalán, que nos remiten con exactitud a la memoria emocional de un pasado todavía reciente y en la memoria de muchos espectadores. Y el montaje de José M. G. Moyano, termina por dotar de fuerza y energía los planos y movimientos de cámara de Alberto Rodríguez, que nos trasmiten tanto el dinamismo necesario en las secuencias de acción, como la sensibilidad y emoción en los momentos más intimistas.

Todas estas aportaciones caerían en balde si el guión de Rafael Cobos y el propio Rodríguez, no estuviera igualmente en equilibrio con las expectativas de una película que, deduzco, no pretende más que ofrecer una mirada a una ciudad en evolución, igual que lo están sus personajes. Y que, como ellos, va modificando su forma y su espíritu en función de lo que sucede, de los acontecimientos y su actitud ante ellos. El equilibrio entre pretensiones y resultado, además de lo estimulante que me resultó, me hacen proclamar Grupo 7 como mi película favorita de cara a los premios Goya, además de ser una extraordinaria y estimulante película que te hace vibrar mientras la estás viendo, y reflexionar después.

Publicado originalmente en EXTRACINE

Los miserables


Título original: Les Misérables
Año: 2012
País: Reino Unido

Dirección: Tom Hooper
Guión: William Nicholson y James Fenton, basado la traducción de Herbert Kretzmer, sobre el musical original con música de Claude-Michel Schönber y letras de Alain Boublil y Jean-Marc Natel, basado en la novela de Victor Hugo
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Debra Hayward & Cameron Mackintosh  
Fotografía: Danny Cohen
Montaje: Chris Dickens & Melanie Oliver
Diseño de producción: Eve Stewart
Dirección artística: Grant armstrong, Gary Jopling, Hannah Moseley & Su Whitaker
Decorados: John Botton, Leigh Bryant, Stephen Doyle, Billy Edwards, Carrie Garner, James Hendy, Anna Lynch-Robinson, Sarah White & Matt Wyles
Vestuario: Paco Delgado
Reparto: Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, Amanda Seyfried, Sacha Baron Cohen, Helena Bonham Carter, Eddie Redmayne, Aaron Tveit, Samantha Barks, Daniel Huttlestone, Cavin Cornwall, Josef Altin, Dave Hawley, Adam Jones, John Barr, Tony Rohr, Richard Dixon, Andy Beckwith, Stephen Bent, Colm Wilkinson, Georgie Glen, Heather Chasen, Paul Thornley, Paul Howell, Stephen Tate, Michael Jibson, Kate Fleetwood, Hannah Waddingham, Clare Foster, Kirsty Hoiles, Jenna Boyd, Alice Fearn, Alison Tennant, Marilyn Cutts, Catherine Breeze, John Albasiny, Bertie Carvel, Tim Downie, Andrew Havill, Dick Ward, Nicola Sloane, Daniel Evans, David Stoller, Ross McCormack, Jaygann Ayeh, Adrian Scarborough, Frances Ruffelle, Lynne Wilmot, Charlotte Spencer, Julia Worsley, Keith Dunphy, Ashley artus, John Surman, David Cann, James Simmons, Polly Kemp, Ian Pirie, Adam Pearce, Julian Bleach, Marc Pickering, Isabelle Allen, Natalya Angel Wallace, Phil Snowden, Hadrian Delacey, Lottie Steer, Sam Parks, Mark Donovan, Lewis Kirk, Leighton Rafferty, Peter Mair, Jack Chissick, Dianne Pilkington, Robyn North, Norma Atallah, Patrick Godfrey, Mark Roper, Paul Leonard, Miles Roughley, Cameron Strefford, Alfie Davis, Joseph West, Joel Philimore, Jacqui Dankworth, Amelia Jefford, Chris Barnes, Richard Cordery, Killian Donnelly, Fra Fee, Gabriel Vick, George Blagden, Hugh Skinner, Stuart Neal, Alistair Brammer, Katy Secombe, Hadley Fraser, Linzi Hateley, Gemma Wardle, Gina Beck, Katie Hall, Andrea Deck, Kerry Ingram, John Warnaby, Michael Sarne, Freya Parks, Ellie Beaven, Richard Bremmer, Alexander Brooks, Eleanor Bruce, Emma Dukes, Steven matthews, Peter Saracen, Sebastian Sykes, Phil Zimmerman, Bessie Carter, Helen Cotterill, Tricia Holliday, Charlotte Hope, Jackie Marks, Sara Pelosi, Mary Roscoe, Amelia Scaramucci, Carolline Sheen, Rachael Archer, Lorna Brown, Antonia Clarke, mary Cormack, Sonya Cullingford, Holly Dale Spencer, Amy Griffiths, Fania Grigoriou, Amanda Henderson, Alexia Khadime, Luisa Lazzaro, Gemma O'Duffy, Amy Ellen Richardson, Olivia Rose-Aaron, Robyn Miranda Simpson, Rachel Stanley, Nancy Sullivan, Rebecca Sutherland, Tabitha Webb, Gerard Bentall, Tony Bignell, Michael Cahill, Richard Colson, Kerry Ellis, Simon Fisher-Becker, Sarah Flind, Kelly-Anne Gower, James Greene, Nick Holder, Chris Howell, Alison Jiear, Terry Keely, Martin Marquez, Sally Mates, Jeff Nicholson, Adam Searles, Simon Shorten, Juliet Alderice, Sean Buckley, Valerie Cutko, Spike Grimsey, Matt Harrop, Georgina Jackson, Perry Milward, Joyce Springer, Julie Stark, Matthew Corner, Andy Coxon, Jonathan Dudley, Rhidian marc, Chris Milford, Jamie Muscato, Joseph Peters, David Roberts, Jonny Purchase, Stevee Davies, Matt Seadon Young, Jos Slovick, Samuel J. Weir, Sophie Hutchinson, Ella Hunt, Claire Machin, Brenda Moore, Mischa Purnell, Anette Yeo, Josephine Darvill-Mills, Jennifer Essex, Vicky Evans, Edward Lewis French, Nigel Garton, Lynn Jezzard, Nicholas Keegan, Steve Kirkham, Vanessa Lee Hicks, Ian Parsons, Clinten Pearce, Claire Piquemal, Aaron Sillis, Ian Waller… 

una obra cantada y contada

Tras el fulgurante éxito de El discurso del rey (The King's Speech, 2010), era obvio que Tom Hooper iba a necesitar algo más que sobriedad narrativa para su siguiente proyecto. Al menos si no quería convertirse en uno de esos cineastas que hacen una película, ganan un Oscar, y no vuelves a verles por la alfombra roja en su vida. Quizás por eso se ha preocupado de que su siguiente proyecto tuviera asegurada una gran expectación desde el momento en que se decidiera a filmarlo. Nada como escoger un musical tan popular como Les Misérables, con un reparto en el que se integran nombres como los de Hugh Jackman, Anne Hathaway, Russell Crowe, Amanda Seyfried, Sacha Baron Cohen, Helena Bonham Carter y Eddie Redmayne. Si encima les colocas en una fastuosa y maravillosa escenografía, les embutes dentro una fabuloso vestuario diseñado por Paco Delgado, les pones a cantar y haces que la cámara gire por ellos, ninguna duda me cabe de que los que disfrutaron con la representación teatral, volverán a hacerlo con la película. Y mientras tanto, los demás ¿qué hacemos?

Siempre hay algunos que se quejan de las adaptaciones literarias por aquello de los muchos detalles del libro que no aparecen en la película. Les Misérables es una ejemplo perfecto, pero no por lo que se excluye del libro, sino porque parece que nadie se lo ha leído. Ya sé que no se trata de una adaptación de la novela de Victor Hugo, para qué hacer eso si ya nadie lee. La estrategia comercial está dirigida única y exclusivamente a los que pagaron por ver el musical. Y si éste funcionó, ¿para qué cambiarlo? Pues precisamente, porque no es lo mismo el cine que el teatro, igual que tampoco teatro y prosa. Entiendo que para realizar la adaptación de la novela de Victor Hugo, los creadores del musical original, Alain Boublil y Jean-Marc Natel, tuvieron que condensar la historia para hacerla creíble dentro de los límites de un escenario. Tenían que conseguir que los personajes dijeran y mostraran lo que no podían explicar más allá de los decorados que podían reproducir en un teatro. A la hora de convertirlo en película, me parece fenomenal que aprovecharan las canciones, pero no me parece que fuera tan necesario seguirlos al pie de la letra. ¿No se les ocurrió que podían romper la cuarta pared y las unidades de tiempo, espacio y acción?

La sensación que me transmite Les Misérables (la película), es la de que estamos ante un relato que empieza cuatro veces. Primero con Jean Valjean (Hugh Jackman) y su conflicto con Javert (Russell Crowe), después con Fantine (Anne Hathaway) y su conflicto con la vida, una tercera vez con Cosette (Isabelle Allen) y lo que será de ella, y una cuarta vez cuando entra en acción Marius (Eddie Redmayne) y la revolución francesa. Me pierdo, ya no sé si el tema de la película es la redención del primero, la santidad de la segunda, la educación de la tercera o la elección entre el amor y la guerra del último. Ni siento el vínculo entre Fantine y su hija, ni veo el que se supone desarrolla Cosette con Valjean, ni mucho menos el amor entre Marius y Cosette. Sí, sé que está ahí, pero como espectador de la película, no lo he visto, me lo han ocultado detrás de enormes elipsis que probablemente fueran necesarias para hacer comprensible el argumento en un espectáculo teatral, pero no en uno cinematográfico. Y si lo sé es porque me lo han contado los personajes.

Como película musical, Les Misérables me resulta una obra tremendamente anticuada. Los los actores ni siquiera bailan, sólo cantan. Estamos ante una obra de teatro musical filmada en toda regla, en la que Tom Hooper suelta su cámara como una peonza que sube y baja, pero no al servicio del relato, sino de los decorados. Un espectáculo fastuoso, pero estático y anclado a esa concepción antigua de contar una historia cantando. En ese sentido, el trabajo del reparto de la película me resulta particularmente grotesco, casi más propio de la commedia dell'arte que de otra cosa. Es como si fueran clowns que exageran el gesto y confunden exaltación con sentimiento, seguramente por eso Sacha Baron Cohen se encuentra a sus anchas y en su salsa. Al menos Tom Hooper no pierde su más clara seña de identidad y saca el mayor número de paredes raídas que puede.

Me pregunto qué hubiera sido de Les Misérables si la hubiera dirigido Sofia Coppola. ¿No le habría sentado mejor la música de Siouxie and the Banshees, Aphex Twin, Air o Kevin Shields? Al fin y al cabo el tono de la versión de Hooper es tan pastelosa como la suculenta colección de sustitutivos del pan que proponía Marie Antoinette (2006). Pero mientras esta última me encantó verla, la otra hubiera sido lo mismo sin tan sólo me la hubieran contado.

Publicado originalmente en EXTRACINE

El lado bueno de las cosas


Título original: Silver Linings Playbook
Año: 2012
País: EE.UU.

Dirección: David O. Russell
Guión: David O. Russell, basado en una novela de Matthew Quick
Producción: Bruce Cohen, Donna Gigliotti & Jonathan Gordon  
Fotografía: Masanobu Takayanagi
Música: Danny Elfman
Montaje: Lindsay Graham & Mary Vernieu
Diseño de producción: Judy Becker
Dirección artística: Jesse Rosenthal
Decorados: Heather Loeffler
Vestuario: Mark Bridges 
Reparto: Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Jacki Weaver, Chris Tucker, Anupam Kher, John Ortiz, Shea Whigham, Julia Stiles, Paul Herman, Dash Mihok, Matthew Russell, Cheryl Williams, Patrick McDade, Brea Bee, Regency Boies, Philip Chorba, Anthony Lawton, Patsy Meck, Maureen Torsney-Weir, Jeff Reim, Fritz Blanchette, Rick Foster, Bonnie Aarons, Ted Barba, Elias Birnbaum, Matthew Michaels, Pete postiglione, Richard eklund III, Sanjay Shende, Mihir Pathak, Ibrahim Syed, Madhu Narula, Samantha Gelnaw, Tiffany E. Green… 

terapias de choque con resultados positivos

Habrá mucha gente que se pregunte cómo es posible que una película como Silver Linings Playbook haya conseguido tal variedad de premios y reconocimientos. Entre otros (y por ahora) podemos contar los premios en Toronto, Filadelfia, National Bord of Review, los festivales de Hollywood, Hamptons, Austin, un Globo de Oro para Jennifer Lawrence, película del año en los premios AFI y todavía falta por saber lo que pasará con los premios Oscar donde parte con ocho nominaciones. Quizás no les falte razón si piensan que es demasiado, porque la adaptación que David O. Russell firma y dirige de la novela de Matthew Quick es en realidad una película pequeña. Efectivamente. Pero precisamente, en su sencillez radica toda su extraordinaria fuerza.

Silver Linnings Playbook no necesita grandes paisajes ni decorados, ni una fastuosa fotografía porque se centra en sus personajes, sus sentimientos y sus emociones. Es una película clara, sencilla y directa en la que la comedia surge del drama, de la misma manera que las emociones emergen de la intensidad de todas y cada una de las situaciones por las que se desarrolla el guión. Si los personajes están dibujados de una manera bastante simple, cada uno de los actores y actrices que los interpreta es capaz de dotarles de una intensa profundidad psicológica, huyendo de cualquier atisbo de ese antipático cliché hollywoodiense.

De la misma manera que los personajes de la película han tenido problemas por dejarse arrastrar por sus emociones, el espectador que consiga conectar con ellos acabará arrastrado por un torrente de emociones que le llevarán a salir de la sala de cine con unas irresistibles ganas de vivir, de disfrutar, de olvidar las cosas negativas y, parafraseando el título de la película en España, de ver y buscar el lado bueno de las cosas. Pocas veces sale uno del cine pensando que ésta es la película que le apetecía ver. Y todo esto a pesar de que hay momentos de la película particularmente duros, y que sabe incorporar temas tan complicados y poco agradecidos como la influencia familiar en los problemas psicológicos del individuo, o tan manidos como el racismo, que sabe llevar a su terreno con la misma facilidad que pasar del drama a la comedia.

Seguro que nadie pretenderá emular la coreografía con la que los protagonistas se presenta a ese concurso de baile, como sucediera con títulos como Dirty Dancing (1987, Emile Ardolino), pero nuca habría pensado que me lo pasaría tan bien con una coreografía tan básica y rudimentaria, pero a la vez tan auténtica y verdadera. Al menos un servidor, acaba tan entusiasmado como el resto de los personajes de la película. Y ese es exactamente el extraordinario valor añadido de Silver Linings Playbook, que sabe como crear un vínculo con el espectador, de la misma manera que ellos lo crean con sus expectativas.

David O. Russell permanece instalado en una premisa estética muy similar a la de The Fighter (2010), lo que permite que, aunque casi todos los integrantes del reparto sean muy conocidos, tengan la posibilidad de camuflarse perfectamente detrás de sus respectivos personajes. Muchos llevan ya casi dos décadas criticando las interpretaciones de Robert De Niro, algo que nunca he entendido porque no estamos hablando de un actor que se haya rasgado precisamente las vestiduras por los personajes que interpreta o las películas en las que participa. Al contrario, se trata de un profesional de la interpretación que hace todo tipo de cine porque, sencillamente, es su trabajo y es lo mejor que sabe hacer. Y él lo vuelve a hacer igual de bien que siempre, al igual que Jacky Weaver está perfectamente integrada en el cine estadounidense. También Jennifer Lawrence está tan espléndida como en cada una de las películas en las que ha participado, aunque que sí quizás sea Bradley Cooper el que más puede sorprender, alejado de registros más cómicos a los que nos tenía acostumbrados. Curiosamente, es la segunda vez que coincide con De Niro, después de Sin límites (Limitless, 2011, Neil Burger), en la que ambos demostraran que el problema no es tanto de ellos como de la calidad general de los proyectos en los que se involucran.

Afortunadamente, con o sin Oscar, Silver Linings Playbook es de esas películas que se pueden recomendar sin temor a quedar malparado. No piensen que van a ir a ver una gran película, que lo es, sino que van a salir del cine con un estado de ánimo mucho más positivo y realista, aunque muchas veces puedan resultar contradictorios en estos tiempos que vivimos.

Publicado originalmente en EXTRACINE

domingo, 27 de enero de 2013

Lincoln


Título original: Lincoln
Año: 2012
País: EE.UU. & India

Dirección: Steven Spielberg
Guión: Tony Kushner, basado en un libro de Doris Keams Goodwin
Producción: Kathleen Kennedy Steven Spielberg  
Fotografía: Janusz Kamiski
Música: John Williams
Montaje: Michael Kahn
Diseño de producción: Rick Carter
Dirección artística: Curt Beech, David Crank & Leslie McDonald
Decorados: Jim Erickson & Peter T. Frank
Vestuario: Joanna Johnston 
Reparto: Daniel Day-Lewis, Sally Field, David Strathairn, Joseph Gordon-Levitt, James Spader, Hal Holbrook, Tommy Lee Jones, John Hawkes, Jackie Earle Haley, Bruce McGill, Tim Blake Nelson, Joseph Cross, Jared Harris, Lee Pace, Peter McRobbie, Gulliver McGrath, Gloria Reuben, Jeremy Strong, Michael Stuhlbarg, Boris McGiver, David Costabile, Stephen Spinella, Walton Goggins, David Warshofsky, Colman Domingo, David Oyelowo, Lukas Haas, Dane DeHaan, Carlos Thompson, Bill Camp, Elizabeth Marvel, Byron Jennigns, Julie White, Charmaine White, Ralph D. Edlow, Grainger Hines, Richard Topol, Walt Smith, Dakin Matthews, James 'Ike' Eichling, Wayne Duvall, Bill Raymond, Michael Stanton Kennedy, Ford Flannagan, Robert Ayers, Robert Pters, John Moon, Kevin Lawrence O'Donnell, Jamie Horton, Joe Dellinger, Richard Warner, Elijah Chester, Dave Hager, Sean Haggerty, Mike Shiflett, Gregory Itzin, Stephen Dunn, Stephen Henderson, Chase Edmunds, John Hutton, Robert Ruffin, Drew Sease, John Lescault, Scott Wichmann, Adam Driver, Jean Kennedy Smith, Shirley Augustine, Sarah Wylie, Margaret Ann McGowan, hilary Montgomery, Asa-Like Twocrow, Lancer Dean Shull, Robert Wilharm, Kevin Kline, Sgt. John Jones Paul Gowans, Joseph Bellemer, Mary Dunleavy, Christopher Evan Welch, Alan Sader, Gannon McHale, Ken Lambert, Thomas K. Belgrey, Ted Johnson, Don Henderson Baker, Raynor Scheine, Armistead Wellford, Michael Ruff, Rich Wills, Stephen Bozzo, Christopher Alan Stewart, Teddy Eck, Todd Fletcher, Charles Kinney, Joseph Carlson, Michael Goodwin, Edward McDonald, Jim Batchelder, Gregory Hosaflook, Joe Kerkes, William Kaffenberger, Larry Van Hoose, C. Brandon Marshall, David Russell Graham, Benjamin Shirley, Henry Kidd, Joseph Frances Filipowski, Thomas Aldridge, Sidney Blackmer Jr., Billy Caldwell, Glen T. Crone, Martin Dew, Theodore Ewald, Joe Inscoe, Raymond H. Johnson, Gary Keener, Randoplh Meekins, Frank Moran, Charley Moran, Chad Pettit, barry Privett, Leslie Rogers, Marcello Rollando, Leith J. Walsh, Robert Wray, S. Epatha Merkerson, Christopher Boyer, Stephen Doersch, Christopher Cartmill, Robert Chepherd… 

todos a clase con el profesor spielberg

Seguro que la mayoría estamos de acuerdo en que la Historia es una asignatura fascinante. Casi tanto como pueda serlo la Filosofía o la Literatura. Y mucho más cuando el tema del día es un personaje tan carismático como el que fuera el decimosexto presidente de los Estados Unidos de América, Abraham Lincoln, que tan de moda está últimamente en el cine. Pero muchas veces no es tanto el tema o la asignatura como el profesor que la imparte. ¿Quien no ha terminado aborreciendo una asignatura que en principio le llamaba la atención, sólo por la ineficacia con la que su profesor la impartía? Eso es precisamente lo que Steven Spielberg deja claro con Lincoln, que si como director de cine de evasión y aventuras puede resultar estupendo (al menos en el pasado para un servidor), como profesor resulta un auténtico coñazo.

Steven Spielberg vuelve a confiar en Tony Kushner, que fuera guionista de Munich (2005), para la adaptación parcial de un libro de Doris Kearns Goodwin, más que sobre el presidente que consiguió la abolición de la esclavitud, sobre todos los sucesos que llevaron a la aprobación de la ley. Una película ciertamente deslumbrante en lo que se refiere a su aspecto visual. Spielberg consigue encontrar la época ideal para esos fuertes claro-oscuros de la fotografía de Janusz Kamiski, su cinematógrafo habitual desde La lista de Schindler (Schindler's List, 1993), que realza la magnífica ambientación de la película en lo que se refiere tanto a su diseño de producción como al trabajo de decoración y vestuario.

Lo cierto es que en ningún momento da la sensación de que estamos en una película de época, sino casi en un documento gráfico de la época. Daniel Day-Lewis está realmente espléndido en su papel de presidente, así como también David Strathairn, John Hawkes o James Spader en sus respectivos personajes. Pero quienes realmente consiguen emocionar más allá de su texto son los magníficos e insuperables Sally Field y Tommy Lee Jones. La voz, la expresión, el movimiento, hasta el último detalle de su interpretación resulta francamente insuperable y magistral. El único que desentona por completo es Joseph Gordon-Levitt, empeñado en seguir haciendo de Robin, pero en el siglo XIX.

El problema de Lincoln no es otro que el propio Steven Spielberg, que se empeña en dejar constancia de que no estamos ante un simple relato. No estamos ante una película cualquiera. Estamos delante de un acontecimiento histórico de importancia primordial. Los planos están medidos por su magnitud, no por su expresión; la banda sonora de John Williams no está para resaltar emociones, sino para marcar el paso; casi me atrevo a decir que los protagonistas de la historia ni siquiera son los personajes, sino la propia enmienda que tienen que aprobar. Todo esto confiere a la película de un tono denso, pesado y completa y absolutamente decimonónico.

Me pregunto si Lincoln no es tanto una carta de respeto al actual presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, en la que le expone todo lo que hizo falta hacer para que él llegara a su posición, como un reproche en una línea más agresiva, señalando que de haber perdido la guerra lo mismo seria esclavo en lugar de presidente. Sin duda un precedente como Amistad (1997) me obliga a decantarme por la primera opción, pero el ejercicio me parece excesivo, aburrido y totalmente carente de interés.

Publicado originalmente en EXTRACINE