lunes, 24 de diciembre de 2012

Cravan vs. Cravan


Título original: Cravan vs. Cravan
Año: 2002
País: España

Dirección: Isaki Lacuesta
Guión: Isaki Lacuesta
Producción: Paco Poch & Xavier Atance  
Fotografía: Gerardo Gomezano
Música: Pascal Comelade & Víctor Nubla
Montaje: Domi Parra 
Dirección artística: Maite Sánchez
Vestuario: Imma Rondan
Reparto: Eduardo Arroyo, María Luisa Borrás, Enrico Casassas, Marcel Fleiss, Bernard Heidsieck, Merlin Holland, Juli Lorente, Julia Lorente, Frank Nicrota, Adalaide Perillos, Humberto Rivas, Marian Varela, Ester Xargay… 

el fantasma multifacético o la vida como obra artística

¿Documental con aspiraciones dramáticas o película de ficción con base documental? De la misma manera que se muestran pruebas de la existencia de un personaje tan carismático como el de Arthur Cravan, quien se muestra tan escurridizo y etéreo como un fantasma, la primer película dirigida por Isaki Lacuesta es una peculiar obra que trasciende todas las barreras establecidas entre una película documental y una obra de ficción. 

Una historia que si bien seguimos a través de un alter ego contemporáneo del poeta boxeador, el también boxeador y poeta, además de cineasta, Frank Nicotra, no estará constituida a través de imágenes, sino de diferentes testimonios que configuran una vida que pudiera ser tan real como inventada. Un pintoresco personaje que tanto sirve de inspiración como hace de su propia actitud el paradigma de movimientos como el dadísta o el futurista. 

Si la interacción que se establece entre entrevistador y entrevistado nos puede dar la impresión de que estamos ante una película de Erich Rommer, el carácter fantasmagórico de algunos momentos que evocan la vida pasada de Cravan nos transporta al terreno emocional de las películas de José Luis Guerín, que unido a las fabulosas aportaciones de los fragmentos de películas del movimiento Dadá y del Futurista, o esos fragmentos de las películas de los hermanos Baños, confieren a Cravan vs Cravan de una morfología visual tan fascinante, enigmática y embriagadora como la propia vida de Arthur Cravan.

Publicado originalmente en 400 FILMS

Amor es todo lo que necesitas


Título original: Den skaldede frisør
Año: 2012
País: Dinamarca, Suecia, Italia, Francia y Alemania

Dirección: Susanne Bier
Guión: Anders Thomas Jensen, basado en una idea original de Susanne Bier & Anders Thomas Jensen
Producción: Sisse Graum Jorgensen & Vibeke Windelov  
Fotografía: Morten Soborg
Música: Johan Söderqvist
Montaje: Pernille Bech Christensen & Morten Egholm 
Diseño de producción: Peter Grant 
Dirección artística: Tamara Marini
Vestuario: Signe Sejlund
Reparto: Pierce Brosnan, Kim Bodnia, Trine Dyrholm, Paprika Steen, Sebastian Jessen, Bodil Jorgensen, Stina Ekbland, Birthe Neumann, Line Kruse, Molly Blixt, Egelind, Christiane Schaumburg-Müller, Rikke Louise Anderson, Micky Skeel Hansen, Frederikke Thomassen, Ciro Petrone, Philip Zandén, Thomas Voss, Christiane Rohde, Marco D'Amore, William Salicath, Thomas Jessing, Maria Helena Guggenheim, Maria Stenz, Sebastian Lund, Anne O. Pagh, Simone Nielsen… 

postales desde italia

Me parece que alguno va a terminar dándole la razón a Lars Von Trier. Sobre todo después de ver la última película dirigida por Susanne Bier, Den skaldede frisør. Como bien se deduce de su título en España, Amor es todo lo que necesitas, se trata de una comedia romántica en la que el único rasgo en común que podremos encontrar con su premiadísima anterior película, Hævnen (In a Better World), es a su pareja protagonista, Trine Dyrholm y Kim Bodnia. ¿Será que la cineasta danesa ha caído en una crisis de pánico y ansiedad tras haber recibido el Oscar a la mejor película extranjera? Me parece a mi que va a ser eso. Siendo sinceros la película no está tan mal, pero pierde mucho con la comparación.

De entrada Amor es todo lo que necesitas surge de un planteamiento interesante. Quizás algunas de las situaciones cómicas en las que se presenta el conflicto y sus personajes sean un poco manidas: una peluquera convencida de que su marido le quiere por su belleza interior, se lo encuentra fornicando en el sofá de su casa con la contable de su empresa, que sólo tiene belleza exterior. Pero la naturalidad con la que se muestran las situaciones y esa contención nórdica para no estallar en cólera, facilita que la película no caiga en lo grotesco, como perfectamente podría haber sucedido de ser una película italiana o española. La pena es que a medida que la trama avanza, la naturalidad se va convirtiendo en aburrimiento, la pretendida sencillez con la que se presentan las situaciones evidencia la falta de ideas, y todos los giros de acción se vuelven tremendamente predecibles.

No contribuye en nada contar con un actor como Pierce Brosnan, que apenas aporta el físico a un personaje dibujado de un sólo trazo desde el guión de la película. Mucho más estimulantes resultan intervenciones más pequeñas, como la de Paprika Steen, que seguro recuerdan de filmes com Festen o Idioterne, quien borda un personaje tan antipático como fascinante y que consigue muchos mejores resultados que el actor irlandés. Resaltar la brevísima intervención de la peluquera que trabaja con Ida (Trine Dyrholm), cuyo nombre lamento no recordar. Y si Kim Bodnia está algo justito en su interpretación de marido patético, quizás la que favorezca aguantar toda la película sea Trine Dyrholm, que ofrece una interpretación valiente y emotiva de una mujer confundida entre lo que cree que debe ser su vida y lo que podría llegar a ser si pensara algo más en sí misma.

Lo más probable es que la naturaleza de los altibajos de Amor es todo lo que necesitas se pueda encontrar en su propio origen, que curiosamente también es fruto de la colaboración de la cineasta con Anders Thomas Jensen, que ya fuera guionista de In a Better World. Tendremos que esperar para comprobar si estamos ante una crisis puntual, similar quizás a la que la propia protagonista experimenta, o a la nueva hoja de ruta de Susanne Bier. Para ilusos, un servidor, que pensaba por aquello de la boda y las declaraciones en contra de la directora de boca de Lars Von Trier en aquel festival de Cannes en el que presentaba Melancholia, igual habían llevado a la directora a contestarle con otro tipo de boda. En el fondo sí, es otro tipo, pero mucho más floja de lo que pretendía en un principio. Y eso que no he hablado del número de veces que salen los mismo planos emulando postales típicas de la costa italiana. Es que es todo tan obvio.

Publicado originalmente en EXTRACINE

Tralas luces


Título original: Tralas luces
Año: 2011
País: España, Argentina & Portugal

Dirección: Sandra Sánchez
Guión: Sandra Sánchez
Producción: Fernando del Nido
Fotografía: Sandra Sánchez
Música: Acho Estol
Montaje: Sandra Sánchez & Nahum C. Fiuza
Reparto: Lourdes Camacho, José Estévez, Artur Dos Santos, José Estévez Machado, Lindo Estévez Machado… 

oda a la protagonista inesperada

Los entresijos de la creatividad son, desde luego, libres, pero, sobre todo,  absolutamente imprevisibles. Quien lo sabe bien es la directora y montadora coruñesa Sandra Sánchez, que comenzó haciendo una peícula documental colectiva de una forma de vida condenada a la extinción, para terminar haciendo un retrato familiar y personal sobre  uno de los personajes que encontró en su camino. En un principio eran los feriantes y esa vida itinerante en la que se embarcan, que les lleva de pueblo en pueblo, llevando sus atracciones y, por extensión, la diversión allá donde fueren. En ese viaje se encontró con Lourdes, una mujer que le impresionó hasta hacerse, junto con su familia, en la única y exclusiva protagonista de Tralas luces.

Como si de un parto se tratara, el recorrido de la directora junto a sus personajes duró nueve meses en los que compartió con todos ellos lo bueno y lo malo. Alegrías y miserias. Ilusiones y frustraciones. Vida y muerte. Con todo el material que recogió se dispuso a ordenar un viaje que trasciende todas las fronteras. No importa que Lourdes sea mujer, aunque viva en un mundo machista. No importa que sea gitana, aunque viva en un mundo payo. No importa que hablen en gallego, en portugués o en español, porque sus emociones se entienden en cualquier idioma.

La capacidad de Sandra Sánchez no sólo consiste en mostrar una forma de vida en vías de extinción, sino que al igual que sus personajes van de aquí para allá, la película cruza continuamente la frontera entre una película documental y el cine de ficción. Quizás sea la falta de una voz guiadora que no sea la de la propia protagonista, pero desde un principio nos olvidamos que se trata realmente de un documental para identificarnos inmediatamente con Lourdes y sacar nuestras propias conclusiones de sus actos, de su entorno, de sus reflexiones.

Oculta detrás de su cámara, Sandra Sánchez se limita a capturar una realidad pura y dura, como si de un Gran Hermano se tratara, o casi mejor en la línea de aquel Cine-Ojo de Dziga Vertov en el que la cámara se convierte en la pluma que el cineasta utiliza para escribir su poema. En este caso una oda a Lourdes, a su familia, y a esa manera tan dura de vivir en la carretera. (...)

Publicado originalmente en 400 FILMS


el viaje itinerante de los sueños a la realidad

De la misma manera que lo que comienza con la intención de ser un documental colectivo acaba convertido en una película muy personal, Lourdes, la protagonista de Tralas Luces, irá viendo cómo su sueño se convierte en una pesadilla que le arrastra, junto a toda su familia, por los pueblos en fiestas del Norte occidental de España. Un periplo que Lourdes comparte con nosotros y en el que hace partícipes a su familia y los trabajadores de su particular empresa. Como si de una gran familia caracol se tratara, les vemos montar y desmontar su mastodóntica atracción de feria en la que sin duda muchos nos hemos divertido siendo niños, y no tan niños.

Más que personal, la mirada de Sandra Sánchez se me antoja casi invisible, al permitir que sean sus propios personajes los que expresan y muestran por sí mismos la naturaleza de sus sueños y frustraciones, las cosas que esperaban de la vida y las que se les ha negado por el camino. La única licencia que, en ocasiones, parece permitirse la directora es la de escoger cuidadosamente el lugar donde coloca su cámara, poniendo en evidencia la paradoja entre la dura vida que lleva esta familia de gitanos y la diversión que con su llegada proporcionan allá donde van.

Publicado originalmente en 400 FILMS

Me @ the zoo


Título original: Me @the Zoo
Año: 2012
País: EE.UU.

Dirección: Chris Moukarbel & Valerie Veatch
Guión: Valerie Veatch & Chris Moukarbel
Producción: Sharon A. Fox, Chris Moukarbel, Nicholas Shumaker, Jack Turner & Valerie Veatch  
Fotografía: Chris Crocker, Wolfgang Held, Chris Moukarbel & Valeria Veatch
Música: Nico Muhly
Montaje: Jesse Haas, Chris Moukarbel, Matteew Sanchez & Valerie Veatch 
Reparto: Chris Crocker, Lisa Hickey, Britney Spears, Glenn Beack, Sean Combs, Seth Green, Paris Hilton, Perez Hilton, Jimmy Kimmel, Beyoncé Knowles, Matt Lauer, David Letterman, Rosie O'Donnell… 

la vida real a través de internet

Responsable del corto documental Walking with Pasolini, Chris Moukarbel presentaba en Sundance, Me @ the Zoo, un largometraje documental que co-dirigía junto a Valerie Veatch y que se hacía la semana pasada con el premio "No-Ficción" de la sección Noves Visions (nuevas visiones) del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges. Si menciono que su trabajo gira en torno a las experiencias como blogger de Chris Crocker, seguramente muchos no sabrán de quien estoy hablando. Pero seguro que en el momento en que me refiero al vídeo que publicó el 9 de septiembre de 2007 titulado Leave Breatny Alone, (casi) todo el mundo estará situado.


Más que retratar a Chris Crocker, intuyo que la intención de Chris y Valerie con su documental era conseguir entender a estas nuevas generaciones que han crecido teniendo en Internet una herramienta en la que confluyen muchas funciones: la de entretenimiento de la misma manera que antaño lo era la televisión, la de terapia personal cuando su entorno es extremadamente hostil y no te permite expresarte, y la de comunicación con un mundo exterior al que ni siquiera conoces (aunque te responde). Internet se convierte para Chris Crocker en una extraordinaria plataforma que le proporciona fama y popularidad y que incluso llegará a ser rentable para él, tanto por las posibilidades que le ofrece fuera de la red, como por la remuneración que acabará recibiendo por la publicidad asociada a su canal de YouTube.

Sólo conocer a un personaje patético y fascinante a partes iguales como el de Chris Crocker sería aliciente suficiente para ver Me @ the Zoo, pero es que, de una manera indirecta, la película va más allá de la representación de la realidad, especulando con la interpretación que de sí mismo hace el propio personaje. ¿Actúa Chris Crocker o realmente se presenta tal y como es? Según la premisa que sostiene el documental si fuera fingido no hubiera tenido el éxito y la efectividad que ha demostrado tener. Otra cuestión sería si en algún momento Crocker es consciente de su propio personaje, fomentando sus mejores momentos. Aunque, personalmente, considero que sería bastante difícil una emulación como esta, aunque sea una representación de ti mismo.

Por lo demás, la película resulta de lo más divertida y entretenida, me meo con el momento Hearflip y sus respuestas o la parte de Los Angeles y sus imitaciones de Britney Spears; incluso aunque tenga alguna parte triste y lamentable, como los momentos en los que relata su período en el colegio donde fue víctima de mobbing, la historia de su madre o los problemas de sus religiosos abuelos por tener un nieto a mitad de camino entre una marica descerebrada y un transexual completa y absolutamente desinhibido. Pero precisamente gracias a estas últimas características podremos disfrutar con momentos absoluta y completamente hilarantes, que reforzados con un fabuloso montaje y una perfecta selección musical hacen de Me @ the Zoo una experiencia fresca, divertida y fascinante.

Publicado originalmente en EXTRACINE

Una bala en la cabeza (Headshot)


Título original: Headshot
Año: 2011
País: Tailandia & Francia

Dirección: Pen-Ek Ratanaruang
Guión: Pen-Ek Ratanaruang, basado en una novela de Win Lyovarin
Producción: Raymond Phathanavirangoon & Pawas Saeatchaiyamet  
Fotografía: Chankit Chamnivikaipong
Música: Vichaya Vatanasapt
Montaje: Patamanadda Yukol 
Diseño de producción: Wittaya Chaimongkol 
Vestuario: Visa Kongka
Reparto: Nopachai Chaiyanam, Sirin Horwang, Chanokporn Sayoungkul, Apisit Opasaimlikit, Kiat Punpiputt, Theeradanai Suwannahom, Nadim Xavier Salhani… 

el sentimiento trágico de la vida de un sicario

Entre las muchas ventajas que tienen los festivales de cine, está la posibilidad de descubrir algún que otro cineasta, que por pertenecer a cinematografías no excesivamente exportables, tienen la posibilidad de alcanzar mayor proyección internacional. Es el caso del director tailandés Pen-Ek Ratanaruang que ya se llevara premio en el festival de Berlín con Ruang talok 69 (6ixtynin9 - Seis nueve) o que también fuera premiado en Venecia con Ruang rak ni nid mahasan (Last life in the Universe - Vidas truncadas), presenta ahora en Sitges su película Headshot, que se alzara antes con cinco premios de la Academia de Cine de Thailandia.

Diseñada en forma de retruécano que confiere a la película de una curiosa forma en espiral, a base de saltos temporales hacia atrás y hacia delante, Headshot parte desde la secuencia que le da título a la película, cuando Tul (Nopachai Chaiyanam), que trabaja como sicario, ejecuta a un político en la puerta de su casa, recibiendo un disparo en la cabeza de uno de sus guardaespaldas. Tras permanecer en coma durante tres meses, despierta con una peculiar secuela visual que le obliga a plantearse los actos que le han llevado de ser un policía incorruptible a convertirse en asesino a sueldo, y que le llevarán después a convertirse en algo muy diferente tratando de abandonar esa forma de vida.

Si el planteamiento inicial de Headshot no parece ser muy original y, en cierta medida, la evolución inicial del relato puede resultar relativamente predecible, lo cierto es que Pen-Ek Ratanaruang, autor también del guión, no hace otra cosa que servirse de los clichés del género para despistar finalmente al espectador Para ello se sirve de una cámara naturalista pero muy precisa en la que evita el tono sensacionalista que hubiera resultado de hacer un uso estético de la violencia. Al contrario, las secuencias de acción son sucias, turbias y algo confusas dotando al relato deuda inusitada credibilidad y aportando ese tono existencialista que desprende su protagonista.

Aunque tenga la capacidad de pasar de un tono dramático al cómico, en ningún momento permite que se vea a sus personajes como si fueran estereotipos. Al profundizar en el desarrollo psicológico de sus personajes, también consigue que el espectador desarrolle con su protagonista la misma empatía que despierta entre otros personajes. Una labor a la que contribuyen muy favorablemente las magníficas aportaciones de Chanokporn Sayoungkul y Sirin Horwang, en los dos únicos personajes femeninos de la película, siendo particularmente definitiva la fabulosa interpretación de Nopachai Chaiyanam, que también fuera premiado en los premios de la Academia tailandesa de cinematografía.

Con o sin premio en Sitges 2012, Headshot tiene la capacidad de dejar su huella en el espectador. Casi como si de una película impresionista se tratara y mucho más heredera del cine polar francés que del negro estadounidense. Headshot consigue que te involucres con sus personajes independientemente de las razones por las que culminan sus actos, guiándote por sus entresijos emocionales hasta que consigue que tú mismo sientas, percibas y lamentes ese tiro en la cabeza.

Publicado originalmente en EXTRACINE

Doomsday book


Título original: Doomsday Book
Año: 2012
País: Corea del Sur

Dirección: Kim Jee-woon & Yim Pil-sung
Guión: Yim Pil Sung & Kim Jee-woon
Producción: Kim Jung-hwa  
Fotografía: Ha Sung-min & Kim Ji-yong
Música: Mowg
Reparto: Bae Doona, Bong Joon-ho, Jin Ji-hee, John D. Kim, Kim Kang-woo, Ko Jun-hee, Ma Dong-seaok, Park Hae-il, Ryu Seung-beom, Song Sae-Byok… 

las neurosis (globales ) de la sociedad contemporánea

Si tuviera que escoger entre cine coreano y cine sueco, siempre escogería irremediablemente el coreano. No porque me guste más o menos que el sueco, al contrario, disfruto con ambas cinematografías. Pero sí que es cierto que cuando los cineastas suecos se ponen trascendentales, pueden llegar a ser demasiado profundos, cuando los coreanos parecen tomárselo todo de una manera mucho más desenfadada. Y eso es exactamente lo que le ocurre a Doomsday Book, salvo que al revés. Siendo una película divertida y desenfadada, de cada una de las situaciones que propone puede extraerse una doble lectura que hace que también tenga una interesante profundidad psicológica.

Presentada en la sección oficial de Sitges 2012, se trata de una película formada por tres historias independientes, pero que giran en torno a una idea común. Más que el fin de la humanidad, como indica la propaganda de la película, yo diría que se trata de las diferentes neurosis del ser humano contemporáneo, a nivel global. Si en la primera es un virus que se transmite por la comida, en la segunda es el florecimiento de una nueva deidad que surge de un robot, mientras que en la tercera se especula con la posibilidad del fin del mundo debido a la colisión de lo que resulta ser una ¡bola negra de billar!

Tres historias escritas y dirigidas por Kim Jee-woon y Yim Pil-sung. Si no tengo el gusto de haber visto ninguna película del segundo, el tercero ya pasara por el festival catalán con varias de sus anteriores películas, ganando el premio al mejor director por Johenunnom nabbeunnom isanghannom (The Good, the bad, the weird). El año pasado presentaba la fabulosa Akmareul botada (I Saw the Devil) y actualmente se encuentra terminando la que será su primera película estadounidense, The Last Stand.

No es obligatorio. Quiero decir que podemos disfrutar del magnífico sentido del humor con que están enfocadas las tres historias. Pero, quien quiera, puede sacar su propia lectura sobre el comportamiento de los personajes de cada una de las tres historias, que refleja a la perfección algunas de las neurosis que asolan a la sociedad contemporánea, y a un nivel global pues seguro que son las mismas en el país desde el que estés leyendo, como en Corea del Sur o en cualquier otro sitio. 

De hecho si los tres episodios podrían parecer ficticios, en realidad ya han sucedido: Wonderful New World, la primera historia, puede encontrar un claro referente en las vacas locas; el segundo, Creation of Heaven, vendría tanto a señalar la preocupante capacidad del ser humano para crear dioses donde no los hay como la inevitable necesidad de afecto que llega a hacer que elevemos la tecnología como sustitutivo del afecto personal, como ya sucede hoy en día; y, por último, Happy Birthday, lleva al extremo los temores de aquellos que ven en Internet un auténtico infierno.

Realizada con la misma sencillez que elocuencia, Doomsday Book parece estar concebida como un apéndice del libro del Apocalipsis, de hecho su título vendría a decir algo así como el libro de la condena. Diferentes muestras de un camino por el que será el individuo mismo quien llevará a la vida en el planeta tal y como la conocemos a su total extinción. Y si no, dale tiempo y verás.

Publicado originalmente en EXTRACINE

sábado, 22 de diciembre de 2012

La vida de Pi


Título original: Life of Pi
Año: 2012
País: EE.UU.

Dirección: Ang Lee
Guión: David Magee, basado en una novela de Yann Martel
Producción: Ang Lee, Gil Netter & David Womark  
Fotografía: Claudio Miranda
Música: Mychael Danna
Montaje: Tim Squyres 
Diseño de producción: David Gropman 
Dirección artística: Al Hobbs, Ravi Srivastava, James f. Truesdale & Dan Webster
Decorados: Terry Lewis & Anna Pinnock
Vestuario: Arjun Bhasin
Reparto: Suraj Sharma, Irrfan Khan, Ayush Tandon, Gautam Belur, Adil Hussain, Tabu, Ayan Khan, Mohd Abbas Khaleeli, Vibish Sivakumar, Rafe Spall, Gérard Depardieu, James Saito, Jun Naito, Andrea Di stefano, Shravanthi Sainath, Elie Alouf, Padmini Ramachandran, T.M. Karthik, Amarendran Ramanan, Hari Mina Bala, Bo-Chieh Wang, Ko Yi-Cheng, Huang Jian-wei, Ravi Natessan, Adyant Balaji, Chirag Agarwal, Ahan Andre Kamath, Om Kamath, Srilekh Katta, Swati Van Rijswijk, M. Keerthana, Indumohan Poonima, Josephine Nithya B., Samyuktha S., A. Deiva Sundari, G. Vasantakumary, A. Vithya, Mythili Prakash, Raj Patel, Hadiga Hamid, Iswar Srikumar… 

cuando el relato va más allá de la historia

Me resulta francamente interesante esa tendencia que surge en ocasiones en el cine internacional, cuando se repiten diferentes propuestas en torno a un mismo tema. El otro día hablaba del extraordinario poder de la manipulación, a propósito de Dans la maison (2012), la fabulosa película de François Ozon basada en la obra de teatro de Juan Mayorga, y ahora nos llega Life of Pi, la última película dirigida por Ang Lee, en la que adapta la famosa novela de Yann Martel. No encontraremos ninguna conexión visual entre una y otra película, pero ciertamente, ambas ofrecen diferentes aproximaciones sobre un mismo tema.

A pesar de que muchos hayan atribuido una cierta relación visual entre Life of Pi y Avatar, lo cierto es que las similitudes no van más allá del uso del 3D. Tanto visualmente como en su contenido, guarda muchos más puntos en común con The Fall, aquella película de Tarsem Singh donde también se contaba una aventura extraordinaria que, igualmente, surgía de la manipulación del narrador sobre el relato que cuenta. En Life of Pi este narrador, el propio Pi, interpretado de adulto por Irrfan Khan y de joven por Suraj Sharma, utiliza un interlocutor que sirve de identificación al espectador, quien, de hecho, plantea puntualmente las mismas dudas que éste pueda tener con respecto al relato.

Es importante señalar que el relato de Pi no comienza con el periplo marítimo, sino mucho antes, planteando desde el mismísimo principio el verdadero tema central de la historia, que no radica en si su relato es más o menos metafórico, sino en los recursos retóricos que se pueden utilizar para contar una historia, haciendo referencia en particular a las diferentes religiones a las que Pi se hace adepto. Religiones como la budista, la musulmana o la católica vienen a decir lo mismo para él, salvo que cada una lo hace a su manera. Del mismo modo, el espectador es libre de escoger entre cualesquiera de las dos versiones que él mismo ofrece de su extraordinaria aventura. Pero la riqueza de Life of Pi no se reduce en su tema central, sino que viene sazonada con otros dilemas no menos interesantes. Me fascina la frase del padre de Pi, cuando le dice que lo que cree ver en los ojos de un animal, tan sólo es el reflejo de su propia alma, y por extensión las conclusiones que se derivan de la experiencia de Pi al lado de Richard Parker, el tigre de bengala.

Resaltar la excelencia del aspecto visual de la película sería redundante, porque salta a la vista, así como la banda sonora de Mychael Danna. Si acaso, merece una mención especial la entregada interpretación del debutante Suraj Sharma que denota la misma garra y fiereza que su compañero de reparto, el tigre. En definitiva lo que ofrece Life of Pi es una obra que se disfruta tan bien a través de los sentidos, como es propicia para la reflexión. Una película tan racional como emocional, como viene siendo la seña de identidad del espléndido cine de Ang Lee.

Publicado originalmente en EXTRACINE

El molino y la cruz


Título original: The Mill and the Cross
Año: 2011
País: Polonia & Suecia

Dirección: Lech Majewski
Guión: Lech Majewski & Michael Francis Gibson
Producción: Lech Majewski  
Fotografía: Lech Majewski & Adam Sikora
Música: Lech Majewski & Józef Skrzek
Montaje: Eliot Ems & Norbert Rudzik 
Diseño de producción: Marcel Slawinski & Katarzyna Sobanska-Strzalkowska 
Dirección artística: Stanislaw Porczyk
Decorados: Iwona Cieciwa, Pracownia Graffiti & Izabela Handrysik
Vestuario: Dorota Roqueplo
Reparto: Rutger Hauer, Michael York, Charlotte Rampling, Joanna Litwin, Dorota Lis, Bartosz Capowicz, Mateusz Machnik, Marian Makula, Sylwia Szczerba, Wojciech Mierkulow, Ruta Kubas, Jan Wartak, Sebastian Cichonski, Lucjan Czerny, Aneta Kiszczak, Oskar Huliczka, Adam Kwiatkowski, Pawel Kramarz, Tadeusz Kwak, Andrzej Jastrzab, Józef Barczyk, Bernadetta Cichon, Krzysztof Lelito, Jerzy Suchecki, Emilia Czartoryska, Agata Kokosinska, Tatiana Juszniewska, Dariusz Lorek, Miroslaw Fuchs, Stanislaw Futek, Grzegorz Kazibudzki, Roman Galbas, Pawel Lecki, Stanislaw Wierzbowski, Grezgorz Gamojda, Anna Jedrzejewska, Aleksandra Horzela, Agnieszka Kozakiewicz, Katarzyna Sobanska-Strzalkowska, Wieslaw Szczesniak, Jan Walkowiak, Stefan Subik, Adam Majkut, Piotr Leskow, Ryszard Borys… 

seguimos viviendo en el siglo XVII

Debo decir que, a priori, entiendo el punto de vista de Michael Gibson que consideraba una locura convertir en película un ensayo sobre un cuadro del siglo XVI. Pero quizás con la misma curiosidad que él mismo aceptaba el reto de Lech Majewski, colaborando junto a él en la adaptación del guión de El molino y la cruz, me senté en la butaca para contemplar el resultado de sus divagaciones en las que, además, participan tres intérpretes tan estimulantes como Rutger Hauer, Michael York y Charlotte Rampling. Y tres son los principales aciertos de su magnífica obra: transportar verdaderamente al espectador al siglo XVI; penetrar en el cuadro de Pieter Brueghel, La procesión del calvario, explicando e interpretando lo que el pintor quería contar; y encontrar un vínculo entre los sucesos retratados, el pretexto religioso que el pintor utilizara en su pintura y la similar situación actual que se vive en algunos países.

Una luz prodigiosa, de intencion realista y vocación absolutamente pictórica; un meticuloso diseño de sonido, que proporciona una sensación completamente sensorial a la imagen; un espectacular vestuario, meticulosamente elaborado para la producción de la película, que contribuye a alejar la ilusión de que estemos viendo actores disfrazados; y la acertada combinación entre dirección artística, decorados y ambientación, que termina por transportarnos a una época en la vida se regía por patrones más orgánicos viscerales, facilitan la ilusión de que incluso tengamos la sensación de estar respirando el mismo aire del siglo XVI cuando vemos El molino y la cruz

En sintonía con la niebla y esta estética tan minuciosamente elaborada, los majestuosos movimientos de cámara que Majewski utiliza en su película mantienen un ritmo pausado y acorde con el de la propia maquinaria que mantiene en movimiento el molino. Asimismo, todos los miembros del reparto consiguen mantener un tempo de actuación acorde con la época que retratan. 

La interpretación que Gibson y Majewski hacen de uno de los cuadros del que fuera una de las principales figuras de la pintura flamenca se convierte en una experiencia realmente fascinante. Su investigación no sólo nos alumbra sobre el cuadro en sí, sino sobre los acontecimientos que intervinieron en su creación, las decisiones que llevaron al pintor a escoger su tema y la manera en lo que lo plasma en el lienzo. 

Y por último, ese extraordinario valor añadido implícito en cualquier obra artística que consigue perdurar en el tiempo, como La procesión del Calvario, al igual que estoy convencido que también lo hará El molino y la cruz. Porque Lech Majewski consigue extrapolar la misma crítica que el propio Brueghel hacía con su pintura, en la que comparaba el calvario de Cristo con el que sufrían los holandeses a manos de los españoles, a la época actual. Es la misma opresión que experimentan en la actualidad muchos pueblos y culturas contemporáneas a manos de aquellos que se consideran superiores o en posesión de la verdad. Porque como decía el propio Lech Majewski, es posible que el ser humano haya avanzado mucho desde el siglo XVI en cuanto a industria y tecnología se refiere, pero el espíritu humano no ha evolucionado en absoluto.

Publicado originalmente en 400 Films

viernes, 30 de noviembre de 2012

Invasor


Título original: Invasor
Año: 2012
País: España

Dirección: Daniel Calparsoro
Guión: Jorge Arenillas & Javier Gullón, basado en una novela de Fernando Marías
Producción: Juan Gordón, Emma Lustres & Borja Pena  
Fotografía: Daniel Atanyó
Música: Lucas Vidal
Montaje: Antonio Frutos & David Pinillos 
Diseño de producción: Juan Pedro De Gaspar 
Decorados: Angela Nahum
Vestuario: Ana López
Reparto: Alex Hafner, Alberto Ammann, Antonio de la Torre, Inma Cuesta, Karra Elejalde, Luis Zahera, Bernabé Fernández, Benjamin Nathan-Serio, Isabel Blanco, Sofía Oria, Fran Peleteiro, Julio Pereira, Francisco Vera, Iriome del Toro… 

siempre siguiendo a los estadounidenses

Una cuestión es la intención con la que Daniel Calparsoro y los que fueran productores de Celda 211 abordan la adaptación de una novela de Fernando Marías, y otra es el resultado que obtengan. Invasor puede resultar una película razonablemente entretenida, construida en forma de thriller de acción con trasfondo bélico. Las presencias de Karra Elejalde, Antonio de la Torre, o incluso Inma Cuesta, en su reparto consiguen paliar las carencias interpretativas de Alberto Ammann. Pero no puedo evitar una sensación de contradicción entre el dilema que se plantea en la película, y la manera en la que se desarrolla la acción. No me refiero al relato en sí, sino más bien al estilo empleado para contar la historia.

En un momento dado, un personaje anecdótico se pregunta qué es lo que hacen los españoles en la guerra de Irak, por mucho que sea una misión humanitaria. Su crítica estaba centrada en que los españoles siempre siguen a os estadounidenses allá donde vayan. De la manera en la que está expresado, perfectamente se puede entender que es una crítica, lo que me lleva a cuestionare el tono de una película que en su estilo, copia sistemáticamente el modo de hacer cine de esos mismos estadounidenses.

Si bien las secuencias de acción están realizadas con bastante pericia y acierto, resaltando la persecución en coche por el centro de La Coruña, no pienso exactamente lo mismo de algunos momentos bélicos, que parecen más dignos de series de televisión como Hospital Central -de hecho varias son las televisiones que apoyan la producción de la película. Quizás en este caso el problema no sea enteramente visual, sino que delata las carencias del guión elaborado por Javier Gullón y Jorge Arenillas, que someten a sus personajes a conversaciones dignas de cualquiera de esas series de televisión, y que no consiguen que la acción se desarrolle sin resultar bastante previsible.

Es posible que para muchos pensar que la película pueda pasar por estadounidense sea una virtud, pero para un servidor delata una falta de personalidad que llevada a algunos planteamientos del relato, termina por hacer increíbles algunas de las premisas que se exponen. Dentro de ese baremo americano, quizás encaje bastante bien la superficial interpretación de Alberto Ammann, en la misma línea que en la de la premiada Celda 211, pero nada que ver con las espléndidas aportaciones de Antonio de la Torre y Karra Elejalde. Y este último a pesar de representar un personaje que se me antoja bastante improbable dentro de la sociedad española. No digo que no lo haya, sino que la manera en la que se le presenta no es para nada castiza, que de ser así igual no lo habría cuestionado tanto, ni al personaje ni a sus acciones. Después están detalles sueltos, como la casa en la que vive un oficial del ejército con su mujercita, que si bien es arquitecto, también es verdad que está en paro, y desde hace tiempo que se le está acabando. Nuevamente parece aflorar esa “invasión” del cine de Hollywood en el que hay que sacar casas espectaculares como sea.

Esta disociación entre forma y contenido es lo que termina por no dejarme disfrutar de una película que, en cualquier caso, sí plantea un dilema interesante, aunque al final no se moje tanto con sus propios protagonistas rodando la película.

Publicado originalmente en EXTRACINE