lunes, 14 de marzo de 2011

En un mundo mejor


Título original: Haevnen
Año: 2010
País: Suecia & Dinamarca

Dirección: Susanne Bier
Guión: Anders Thomas Jensen
Producción: Sisse Graum Jorgensen
Fotografía: Morten Soborg
Música: Johan Söderqvist
Montaje: Pernille Bech Christensen & Morten Egholm
Diseño de producción: Peter Grant
Decorados: Lene Ejlersen & Mathias Holmgreen
Vestuario: Manon Rasmussen
Reparto: Mikael Persbrandt, Trine Dyrholm, Ulrich Thomsen, William Hohnk Nielsen, Markus Rygaard, BodilJorgensen, Ditte Grabol, Toke Lars Bjarke, Camilla Gottlieb, Satu Helena Mikkelinen… 

una civilización sin rumbo 

Con una modesta, pero emotiva película, Hævnen, o con el título con el que se la conoce internacionalmente, In a Better World, Susanne Bier se ha alzado este año con los dos premios más prestigiosos que se pueden obtener en el mercado estadounidense para una película extranjera: el Oscar y el Globo de Oro.

Aunque formalmente la película responde a una concepción clásica, destacando una fotografía en la mejor tradición nórdica, responsabilidad de Morten Soborg, que ya participara en anteriores películas de Susanne Bier, lo cierto es que el tema de la película: la violencia, sus causas, sus orígenes y, sobre todo, la incapacidad de nuestra civilización para erradicar un problema que casi parece formar parte de nosotros mismos; junto con esa estructura inductiva que te lleva a creer que la tesis de la película es una, cuando al final resulta ser la contraria, convierten a Hævnen en una película intensa, emocionante y turbadora.

Resulta realmente curioso que sea una mujer la que aborde un tema tan tradicionalmente masculino como la violencia. Un problema del que nadie está exento en Hævnen, independientemente de que sea niño o adulto, hombre o mujer, culto o inculto. Una lacra que seguimos arrastrando en nuestros tiempos y en nuestro mundo, que nos creemos tan civilizado, en oposición a otros mundos, incluso actuales, como ese tercer mundo retratado en la película a propósito del trabajo de Anton (Mikael Persbrandt).

Pareciera que es una cuestión inevitable que la violencia forme parte de nuestro ser, y que en lugar de reprimirla, quizás debiéramos aprender a usarla, a dosificarla, de la misma manera que hemos aprendido a dominar otros impulsos, de los denominados animales. Porque lo mejor del discurso de Susanne Bier no sólo es que aborde el tema de la violencia, sino que además de retratar diferentes perfiles, indaga en las causas, ofrece salidas y llega incluso hasta a tolerar, por no decir justificar, la violencia en algunos casos.

Dentro del espléndido reparto que forma la película destaca la espléndida interpretación de Trine Dyrhom como Marianne, la madre de Elias (Markus Rygaard), que algunos recordarán de otra película no menos violenta, Celebración (Festen, 1998, Thomas Vinterberg). Son también notables las interpretaciones de Marku Rygaard, el niño que sufre un brutal acoso en su colegio, y de Mikael Persbrandt, que también sufrirá la violencia en sus carnes, teniendo la templanza y el equilibrio adecuados para contrarrestar cuando realmente es necesario hacerlo. Pero quien realmente destaca en Hævnen por encima de todos ellos es el sorprendente y joven actor William Jøhnk Nielsen, que interpreta a Christian, un adolescente que ha perdido a su madre a causa de un cáncer y que utiliza la violencia como válvula de escape para soportar su gran dolor.

Publicado originalmente en EXTRACINE

Winter's bone


Título original: Winter's bone
Año: 2010
País: EE.UU.

Dirección: Debra Granik
Guión: Debra Granik & Anne Rosellini, basado en una novela de Daniel Woodrell 
Producción: Alix Madigan & Anne Rosellini
Fotografía: Michael McDonough
Música: Dickon Hinchliffe 
Montaje: Affonso Gonçalves
Diseño de producción: Mark White
Decorados: Rebecca Brown 
Vestuario: Rebecca Hofherr
Reparto: Jennifer Lawrence, Isaiah Stone, Ashlee Thompson, Valerie Richards, Shelley Waggener, Garret Dillahunt, William White, Ramona Blair, Lauren Sweetser, Andrew Burnley, Philip Burnley, Isaac Skidmore, Cody Brown, Cinnamon Schultz, John Hauwkes, Casey MacLaren, Kevin Breznahan, Dale Dickey, Sheryl Lee, Marideth Sisco, Tate Taylor, Ronnie Hall, Beth Domann, Charlotte Jeane Lucas, Raymond Vaughan Jr., Russell Schalk… 

lo que hubiera sido de Laura Palmer

Una cosa es conseguir el Gran Premio del Jurado en el festival de Sundance, pero otra cosa es encontrarse una película como Winter’s bone compitiendo al Oscar a la Mejor Película. No dudo que a muchos pueda parecerles demasiado, sin embargo no puedo más que asombrarme (y alegrarme) por el hecho de que la academia de Hollywood haya tenido la valentía de nominar una película que más que dramática es terrorífica, y que saca a relucir el lado más oscuro y sórdido de los Estados Unidos de América.

Parece mentira que Ree (Jennifer Lawrence) viva en el país de los sueños y las oportunidades, pues más pareciera que habita en un perdido paraje tercermundista del que el gobierno se avergüenza, mirando hacia otro lado, mientras una adolescente se ve forzada a abandonar sus estudios para hacerse cargo de su familia al tener una madre enferma, un padre evadido de la justicia y dos hermanos pequeños a los que cuidar.
Pero lo que más miedo me produce de Winter’s bone no es lo que vemos en ella, sino todo lo que no vemos. Igual que Debra Granik, directora de la película, utiliza el recurso de la deixis para fomentar nuestra imaginación acerca del padre de Ree, al que nunca veremos, intuyo que muchos de los episodios que nos muestra a lo largo de su película tienen la intención de forzar también nuestra imaginación para que interpretemos todo lo que no está en la película. ¿Son estos los que se alistan en el ejército para ir a combatir a Iraq? ¿Son esos los fervientes defensores del uso de las armas? ¿Son estos los que tanto hablan de los valores familiares?
Debra Granik nos ofrece un duro retrato de lo que se oculta en lo más profundo de los Estados Unidos, para lo que utiliza una estética tan dura y áspera, como lo son sus personajes. Y a pesar de que el personaje principal sea una mujer, y que la mayoría de personajes sean mujeres también, evidencia que todas ellas están son víctimas de un machismo ancestral que les lleva a salvaguardar y proteger celosamente a sus hombres, más como si fueran una especie animal más que como si fueran personas racionales.
Resalta en la película la interpretación de todos y cada uno de los miembros del reparto, sorprendiendo que muchos de ellos no sean realmente actores profesionales. Lo que no me sorprende es encontrarme con la presencia de Sheryl Lee, que interpretara hace treinta años al cadáver más famoso y exquisito de la televisión, porque antes de que aparezca en pantalla se pueden reconocer a los herederos más desafortunados de la famosa Twin Peaks (1990-1991, David Lynch & Mark Frost). A pesar de que la serie de David Lynch estuviera cargada de glamour y exotismo, también se percibía claramente la endogamia y la violencia de puertas a dentro que se respira entre los personajes de Winter’s bone, una obra contenida, pero explosiva.

Publicada originalmente en EXTRACINE

I saw the devil


Título original: Akmareul boatda
Año: 2010
País: Corea del Sur

Dirección: Kim Jee-woon
Guión: Park Hoon-jung
Producción: Kim Hyun-woo
Fotografía: Mogae Lee
Música: Mowg
Montaje: Nam Nayoung
Diseño de producción: Cho Hwa-sung
Vestuario: Kwon Yoo-jin
Reparto: Choi Min-sik, Lee Byung-hun, Jeon Gook-hwan, Jeon Ho-jin, Oh San-ha, Kim Yoon-seo, Choi Mink-sik… 

el cazador cazado

Kim Jee-woom se está convirtiendo en uno de los más interesantes representantes del cine hecho en Corea del Sur, junto a Kim Ki-duck y Park Chan-wook. Precisamente comparte con este último a Choi Min-sik, que fuera protagonista de la aclamada Oldboy (Oldeuboi, 2003, Park Chan-wook)y que también protagoniza la impactante I Saw the Devil.

Me llama la atención encontrar en la víctima que fallece a manos de Kyung-Chul (Choi Min-Sik), la que resulta ser la novia de quien se convertirá en su cazador, Kim Soo-hyeon (Lee Byung-hun), el mismo síntoma que encontraba en los personajes de Secuestrados (2011, Miguel Ángel Vivas), una incapacidad para reaccionar ante un ser primitivo contra el que las palabras y el razonamiento no tienen ningún sentido.

"Por favor, no me mate"
"¿Por qué?"


Kyung-Chul no es un psicópata —-como por ejemplo fuera Norman Bates, que no era consciente de sus actos—-, sino un sociópata. Un ser absolutamente abominable, consciente del mal que causa, pero al que no le importa en absoluto. Por eso el visionado de una película como I Saw the Devil es tan desolador, porque aunque realmente estemos hablando de una persona enferma, en ningún momento lo parece.

Quizás si acaso, acaba por parecernos más enfermo su cazador, con el que indudablemente creamos una empatía, aunque pueda decirse que llega a sacar lo peor de nosotros mismos, al producir las torturas a las que somete a su víctima un contradictorio placer. Y digo contradictorio porque desde que viera la historia de otro sociópata, Ted Bundy (2002, Mattheuw Bright), no recuerdo haber experimentado tanto placer al ver cómo se le infringe dolor a otra persona, y me refiero, indudablemente, a cada una de las veces en que el policía arremete contra el asesino de su novia.

Al igual que sucediera en Oldboy, temas como la venganza y la justicia se confunden en I Saw the Devil, de manera que al final no estamos seguros de quien de los dos protagonistas es el demonio al que se refiere el título. Pareciera que, tanto guionista como director, estén más interesados en el destructivo proceso psicológico que lleva a ambos personajes a tanta violencia desbocada, mostrando las dos caras de una misma moneda. De ahí la catarsis final que experimenta uno de los personajes, similar a la que experimenta, al menos, este espectador. Y no se preocupen si han visto el tráiler, la trama evoluciona con pequeños giros inesperados que te van atrapando y te mantienen en vilo en la última hora de proyección.

Kim Jee-woon confiere a su película una estética, tanto visual como musical, tan atractiva que casi resulta más insultante que las secuencias de casería fina que pueblan esta atípica roadmovie. Lejos de la tradición gore de filmes de consumo, las influencias que incluye la película hacen referencia a otras cintas con sociópata como Terciopelo azul (Blue Velvet, 1986, David Lynch), por aquello de la oreja, y La noche del cazador (The Night of the Hunter, 1955, Charles Laughton), por el pelo bajo las aguas de la cabeza cortada. Resaltar secuencias como la del taxi, parecida a otra que se viera recientemente en Déjame entrar (Let Me In, 2010, Matt Reeves), pero definitivamente mucho mejor conseguida y ejecutada, al igual que tantas arrebatadoras secuencias de la película.

Que no me vengan con referencias a David Fincher o la saga Saw, porque, a pesar de lo que parece, no estamos ante un ejemplo de cine gore estético, sino ante una obra tan profunda y turbadora como las de Charles Laughton y David Lynch.

Publicado originalmente en EXTRACINE

El amor y otras cosas imposibles


Título original: Love and Other Impossible Pursuits
Año: 2009
País: EE.UU.

Dirección: Don Roos
Guión: Don Roos, basado en una novela de Ayelet Waldman
Producción: Carol Cuddy & Marc Platt
Fotografía: Steve Yedlin
Música: John Swihart
Montaje: David Codron
Diseño de producción: Michael Shaw
Dirección artística: Nithya Shrinivasan
Decorados: Carol Silverman
Vestuario: Peggy A. Schnitzer
Reparto: Natalie Portman, Lisa Kudrow, Lauren Ambrose, Anthony Rapp, Chralie Tahan, Scott Cohen, Elizabeth Marvel, Daisy Tahan, Debra Monk, Michael Christofer, Mary joy, Marcia Miller, Tom stratford, Maria Dizzia, Mona Lerche, Kendra Kassebaum, Doug Williford, Mark Gerrard, Jordan Simmons… 

heridas abiertas, emociones expuestas

Entre los pocos deportes que realmente me gustan y practico de vez en cuando se encuentra entrar en una sala de cine sin saber nada de lo que se va a proyectar. Se tropieza uno con sorpresas inesperadas como este Love and Other Impossible Pursuits, protagonizado por la ya oscarizada Natalie Portman, que pareciendo una comedia romántica, resulta ser un intenso e interesante drama romántico.

Un drama sobre los sentimientos de una mujer, Emilia (Natalie Portman) pero más que los que le unen a su marido Jack (Scott Cohen), los que que desarrolla con aquellas personas con las que se ve forzada a compartir su vida, debido a esa relación. En este caso la lucha que mantiene con el hijo de Jack, William (Charlie Tahan), y con su ex-esposa, Carolyne (Lisa Kudrow), a la que Jack abandonó para estar con ella convirtiéndola en la otra —-precisamente título con el que también se ha promocionado la película, The Other Woman. Asimismo, Jack debe asimilar las relaciones emocionales que ella incorpora a la relación, que son los que hereda de el matrimonio fallido entre sus propios padres.

No habiendo visto las otras tres películas dirigidas por Don Roos, como Lo opuesto al sexo (The Opposite of Sex, 1998), Algo que contar (Bounce, 2000) o Un final feliz (Happy Endings, 2005), sí estoy familiarizado con algunos de los guiones que escribiera para otros, como Mujer blanca soltera busca... (Single White Female, 1992, Barbet Schroeder), Por encima de todo (Love Field, 1992, Jonathan Kapplan) o Sólo ellas... los chicos a un lado (Boys on the Side, 1995, Herbert Ross). Filmes cuya trama gira en torno al universo femenino, y en los que los sentimientos son más importantes que las acciones. Fórmula que desarrolla igualmente en su cuarto largometraje como director en el que adoptando una estética sencilla, apoyada en un estilo sobrio, sobresalen indiscutiblemente las interpretaciones de los protagonistas.

Aunque la película está realizada con anterioridad a Cisne negro (Black Swan, 2010, Darren Aronofsky), sorprende realmente no encontrar absolutamente nada en la interpretación de Natalie Portman que recuerde a Nina Sayers, ni a cualquier otro personaje que haya interpretado con anterioridad. Igualmente, resulta prodigiosa la interpretación de Charlie Tahan, su verdadero antagonista en la película, que consigue que le odiemos al principio para parecernos la más tierna e indefensa de las criaturas en la parte final de la película. Pero para sorpresa la de Lisa Kudrow, que habiendo sacado de nosotros las más espontáneas de las carcajadas, nos ofrece aquí un personaje insoportable y odioso, que aunque no le faltan motivos para estar enojada, acaba siendo más mala que la madrastra de Blancanieves.

La estructura inductiva de la historia, que no nos permite conocer toda la información sobre aquellos hechos que han ido esculpiendo las relaciones de los personajes tal y como las vemos, facilita la comprensión de su comportamiento a medida que avanza la historia, terminando por encajar los pequeños detalles cuanto más cerca estamos del final y motivo por el que prefiero no adelantar ningún detalle de la trama, a pesar de que alguno puede haber visto ya el confuso tráiler, que aunque sí adelanta información, no la expone de la misma manera en la que se desarrolla la película.

Destacar el uso de la banda sonora, en la que destaca la canción de Belle & Sebastian, Waiting for the Moon to Rise, una canción que al igual que la película, facilita que florezcan los sentimientos sin caer en ningún momento en la sensiblería.

Publicado originalmente en EXTRACINE

lunes, 7 de marzo de 2011

Bienvenidos al sur


Título original: Benvenuti al Sud
Año: 2010
País: Italia

Dirección: Luca Miniero
Guión: Massimo Gaudioso, basado en el guión de Bienvenue chez les Ch'tis, escrito por Dany Boon, Alexandre Charlot & Franck Magnier
Producción: MMarco Chimenz, Francesca Longardi, Giovanni Stabilini & Riccardo Tozzi
Fotografía: Paolo Carnera
Música: Umberto Scipione
Montaje: Valentina Mariani
Diseño de producción: Paola Comencini
Vestuario: Sonoo Mishra
Reparto: Claudio Bisio, Alessandro Siani, Angela Finocchiaro, Valentina Lodovini, Naike Rivelli, Giacomo Rizzo, Nando Paone, Teco Celio, Riccardo Zinna, Nunzia Schiano, Salvatore Misticone, Francesco Albanese, Alessandro Vighi, Fulvio Falzarano… 

llorarás, pero de aburrimiento

Luca Miniero nos ofrece con Benvenuti al Sud una adaptación de la película francesa Bienvenidos al Norte (Bienvenue chez les Ch’tis, 2008, Danny Boon), que fuera un éxito de público en 2008. ¿Por qué? 

Esa es la primera (y única) pregunta que me planteo tras la proyección. ¿Por qué si tanto criticamos al cine de Hollywood por hacer remakes, nos llega entonces un director europeo y nos vende en italiano una película que ya vimos en francés? Porque espera hacer la misma recaudación que hiciera en Francia la película de Dany Boon, dirán algunos. Indudablemente, en Italia lo ha conseguido, por eso ahora se lanza a conquistar el mercado internacional.

Quizás si la película de Luca Miniero fuera graciosa, divertida y solventara las carencias que tenía su predecesora, tendría sentido ver Benvenuti al Sud pero el hecho es que donde aquella ya era simple, vulgar y aburrida, esta no es que sea más de lo mismo, es que resulta notablemente inferior, pues si ya viste la otra y te aburrió como a mi, esta te va a aburrir mucho más.

Ni las interpretaciones, ni la dirección, ni la fotografía, ni la banda sonora, ni nada que justifique la realización de una película innecesaria. ¡Qué me estás contando! ¿Que el guionista es el mismo que el de Gomorra (2008, Matteo Garrone)? No doy crédito. ¿Tan necesitado está Massimo Gaudioso que acepta un trabajo de traductor? porque lo único que cambia es Norte por Sur y francés por italiano, lo demás es calcado, con puntos y comas.

Sí, Valentina Lodovini está muy guapa, muy mona, muy sexy. Pero me aburrí tanto en la película que ni esperé al photocall ni la rueda de prensa. Preferí abortar los impulsos agresivos que tan soporífero bodrio produjo en mi estado de ánimo.